IICA hace decisiva contribución a la seguridad alimentaria de Honduras

En un escenario desafiante por el covid-19 y los huracanes Eta y Iota, que afectaron al sector agrícola hondureño, el Instituto generó retornos de gran valor para el país centroamericano.

La Representación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Honduras presentó su rendición de cuentas 2019-2020.
La Representación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Honduras presentó su rendición de cuentas 2019-2020.

Tegucigalpa, Honduras.

La Representación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Honduras presentó al Gobierno del país centroamericano su informe de Rendición de Cuentas 2020, que mostró un importante retorno de las acciones de asistencia técnica en beneficio del sector agropecuario local, equivalente a 68 millones de dólares.

Así se plasma en el informe digital de rendición de cuentas que entregó la Representación del IICA en Honduras a las autoridades de la agricultura del país, que resalta los principales resultados de la cooperación y la gestión de proyectos, que alcanzaron marcas importantes en un escenario desafiante por la pandemia de covid-19 y los embates sufridos por el agro a causa de los huracanes Eta y Iota.

Entre los aportes medulares está el apoyo a la administración del Bono de Solidaridad Productiva (BSP), iniciativa que entregó unos 66,000 bonos de maíz, frijol, sorgo y fertilizantes, insumos agrícolas con los que se pretendió contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional de la población hondureña y garantizar la producción de granos básicos, así como promover la diversificación productiva y la generación de ingresos a los productores.

En esta gestión participaron la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (Dicta) y el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), entidades adscritas a la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).

Otra contribución clave fue la asistencia técnica y administración del Bono Cafetalero, que permitió proveer fertilizantes a 91,462 productores, localizados en 15 departamentos y 222 municipios del país, en alianza con el Instituto Hondureño del Café (Ihcafé).

“Gracias al apoyo del Secretario, Mauricio Guevara, sus subsecretarios y asesores, hemos trabajado codo a codo con su excelente equipo, que nos ha permitido lograr los objetivos planteados a pesar de la pandemia”, dijo el representante del IICA en Honduras, Franklin Marín.

“Estamos agradecidos por colaborar con el agro hondureño y comprometidos en aportar un mejor esfuerzo para mejorar las condiciones de vida de las y los productores y sus familias, así como acciones a favor de la agricultura familiar para contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional de la población, a través de la generación de ingresos”, agregó.

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El Instituto desarrolla diferentes programas para apoyar la agricultura de los países.

Más resultados palables

Durante el periodo 2019-2020, el IICA en Honduras también continuó con la gestión técnica y administrativa del Programa Alimentos para el Progreso (PAP), iniciativa que cuenta con el apoyo financiero del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y que implementó 19 proyectos: seis ejecutados por el sector privado y 13 por dependencias de la SAG.

Este programa busca mejorar la productividad agrícola y el acceso a información y habilidades de mercado; y fortalecer el comercio local, regional e internacional y el desarrollo de capacidades de las entidades de gobierno, entre otras.

A su vez, mediante el Programa Centroamericano de Gestión Integral de la Roya del Café (Procagica), financiado por la Unión Europea (UE) e implementado por el IICA, se apoyó a productores de café de 28 organizaciones (18 cajas rurales, cuatro cooperativas y seis empresas) en la elaboración de planes de fertilización, diversificación productiva, prácticas de adaptación al cambio climático, tecnologías para incrementar productividad y fortalecimiento organizacional.

Procagica se ejecuta en cuatro municipios del departamento de la Paz (Marcala, San José, Santa María y Chinacla), en donde se implementó un Sistema de Alerta Temprana (SAT) para el manejo de la roya, se establecieron 25 fincas demostrativas para promover el uso de tecnologías como el manejo de tejidos, suelo y agua; y se brindó asistencia técnica y capacitación a 750 familias productoras por plataformas como redes sociales y de mensajería.

Por su parte, con el proyecto Gestión del Conocimiento para la Adaptación de la Agricultura Familiar al Cambio Climático (Innova AF), se ejecutaron dos propuestas financiadas: una para el Ihcafé, que contó con una participación de 300 familias, y que busca promover y aplicar tecnologías agrícolas adaptadas al cambio climático; y la otra se destinó a la Red Comal, con la participación de 208 familias, en la que se inició un proceso para el desarrollo e implementación de una política de género y la sistematización de experiencias sobre prácticas agroecológicas.

Además, como parte de las acciones de cooperación se inició el proyecto Sistemas Agroforestales Adaptados al Corredor Seco Centroamericano (Agroinnova), también financiado por la UE, cuyo propósito es mejorar la resiliencia climática, la seguridad alimentaria y la calidad de vida de los hogares altamente vulnerables de los productores, en los municipios de Danlí, El Paraíso y Alauca, en la zona oriental de Honduras.

En este caso, se realizó el diagnóstico y caracterización del territorio y se identificaron 15 parcelas para la validación de tecnologías en modelos de Sistemas Agroforestales Multiestratos.

“Otras actividades relevantes fueron el Diagnóstico de Cosechadoras de Agua construidas en el marco del Programa Presidencial de Cosechas de Agua, la participación en el Sistema Nacional de Extensión Agropecuario y Forestal de Honduras, la Sistematización de experiencias en conservación de recursos naturales y pago por servicios ambientales en la microcuenca Santa Isabel, Namasigüe y el Concurso de pintura agrícola en Intibucá”, concluyó Marín.

La Prensa