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Horacio Londoño: “Soy un aprendiz permanente”

El técnico colombiano se siente seguro de poder regalarle a Tocoa su primer título en la Liga Nacional de Honduras. Además del fútbol, el ciclismo y el tenis de mesa son sus pasiones.

Horacio Londoño es un hombre que asegura tener los pies bien puestos en la tierra. Nada lo inquieta.
Horacio Londoño es un hombre que asegura tener los pies bien puestos en la tierra. Nada lo inquieta.

Tocoa, Honduras.

Dueño de una humildad que lo ha hecho popular, apasionado por lo que hace y orgulloso de lo que su carrera le ha dado. Horacio Londoño, el colombiano que hace más de dos meses asumió la responsabilidad de dirigir a Real Sociedad y que hoy lo tiene peleando su tercera final, era hasta hace poco un desconocido que en silencio ha logrado construir una trayectoria. Honduras y el mundo lo empiezan a conocer.

Originario de Medellín, capital de la provincia de Antioquía, Colombia, este hombre de tez trigueña y de complexión delgada, ha convertido a la capital de la reforma agraria en su segunda casa.

El haber tomado las riendas de un equipo que estaba desmotivado y en los últimos lugares, le ha permitido ganarse un nuevo espacio en esta región en la cual había estado en el pasado.

El fútbol ha sido la pasión de su vida, aunque no tuvo la oportunidad de ser un jugador profesional debido a la falta de condiciones. Hace tres décadas encontró la forma de disfrutar su sueño por medio de la dirección técnica.

Aunque lleva dos meses fuera de su país natal, el tiempo para su familia sigue siendo importante en la agenda diaria. Sus días en Tocoa transcurren con toda normalidad. Las primeras horas de la mañana las dedica para comunicarse con su esposa y sus hijos a través del Skype, también lo hace con sus amigos.

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Londoño mantiene una gran comunicación con sus pupilos.

Padre de gemelos que engendró hace 34 años y otro varón hace 30 años con su esposa Marta Gallo, con la que se casó hace 35 años, Londoño es un hogareño que aprecia su círculo familiar. “Todos los días me comunico con ellos, mis hijos son tres, ya están mayores, hablamos de fútbol y ellos ven los partidos allá por Internet. Hablamos de las virtudes y las cosas buenas del equipo”, relata el profe.

Su esposa es la que siempre le recuerda por la mañana la hora en la que debe almorzar. “Siempre lo hago a las 11:30 am, y trato de ser puntual”, comenta el DT de los tocoeños.

NAVIDAD EN MEDELLÍN

En caso de salir campeón ya tiene reservado un boleto para celebrar con los suyos la Navidad en Medellín. “Cada vez estoy más seguro de mis decisiones, en mi quehacer, en mi diario vivir, me siento con mucha seguridad de lograrlo”, agrega.

Además del fútbol que disfruta a cada momento, cuando está en su lugar de origen aprovecha para practicar ciclismo y tenis de mesa, otras de sus pasiones. “Allá es donde tengo mis bicicletas, lo hago en terreno largo, son calles pavimentadas, aquí no lo hago porque no la tengo. Es una bicicleta personalizada, hecha a la medida para evitar lesiones musculares. Lo hago por salud”, asegura Londoño.

Si en Tocoa hubiera una vía dedicada al espacio para los ciclistas, él sería el primero en salir a disfrutarla“. Aquí no hay un espacio para ello, y eso es un riesgo, por eso no lo hago”, explica. “Me gusta estar en forma, los técnicos de fútbol manejamos un alto estrés y tenenos que eliminarlo a través de la actividad física. Para lograrlo tengo que hacer gimnasia y el fortalecimiento muscular en mi habitación”, añade.

La soledad es un espacio que disfruta. Durante ese lapso aprovecha para leer libros. Es un asiduo estudiante de la carrera futbolística y de las experiencias de la vida.

“En Colombia tengo un grupo de estudio que creamos hace cuatro años entre los técnicos de fútbol profesional y aficionado. Sin ninguna clase de prejuicios nos reunimos todos los lunes para hablar de fútbol aunque seamos rivales en los equipos”, revela.

Las calles de Tocoa son prueba de la popularidad y el cariño que los aficionados le tienen al colombiano. “Disfruto el cariño de la gente y el reconocimiento que me dan en las calles. Estoy con los pies sobre la tierra. Tengo un polo muy conectado y no me desubica nada, al contrario, me incita a que tengo que seguir creciendo y aprendiendo. Soy un aprendiz permanente, no he terminado, sino que estoy en constante evolución. De eso se trata la vida”, comenta.

Londoño tiene soñando a miles en el Bajo Aguán, pero él le rinde créditos al presente. “El pasado y futuro son dos tiempos que nos inventamos los seres humanos, cuando lo único que nos dio el cosmos y esa fuerza interior que tenemos en Dios, es el presente”.

Aunque creció bajo el seno de una familia que se identificó con la religión católica, Londoño es un hombre que no comulga con ningún dogma. “Eso es lo que me tiene acá, esa fe interior, esa es la fe verdadera. Hay cosas que he ido cambiando, pero soy un hombre de fe”, indica.

“No me gusta incomodar a los seres humanos exigiendo que me den un determinado trato. Yo recibo lo que doy”, nos dice antes de despedirse. Este domingo tiene su gran prueba, mientras Tocoa sueña.