Chuck Blazer, el arrepentido que destapó el escándalo

Era el hombre más poderoso del fútbol estadounidense y al final decidió cooperar con las autoridades para revelar los secretos de la Fifa.

El 25 de noviembre de 2013, el ahora desacreditado funcionario de la Fifa, se presentó ante un tribunal en Nueva York.
El 25 de noviembre de 2013, el ahora desacreditado funcionario de la Fifa, se presentó ante un tribunal en Nueva York.

Miami, Estados Unidos.

Chuck Blazer, ex secretario general de la Concacaf, fue el informante que se encargó de poder "destapar la olla" del escándalo de corrupción más grande en la historia del fútbol mundial.

El 25 de noviembre de 2013, el ahora desacreditado funcionario de la Fifa, se presentó ante un tribunal en Nueva York y se declaró culpable de 10 cargos en su contra y desde entonces se comenzó una exhaustiva investigación.

Para evitar una condena mayor por otros cargos en los que se le involucraba, Blazer decidió colaborar con en la investigación del FBI y grabó al comité varias veces en secreto para que pudieran caer.

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El que fue considerado como el hombre más poderoso del fútbol estadounidense decidió cooperar con las autoridades para revelar los secretos de la FIFA, un organismo con más poder de convocatoria que la ONU y más cerrado que el Vaticano.

El directivo, quien estuvo en Concacaf desde 1996 hasta 2013, también había anunciado su renuncia al cargo que tenía en Fifa en octubre de 2011 cuando denunció una supuesta compra de votos de uno de los acusados, Jack Warner, de Trinidad Tobago, y Mohamed Bin Hammam, de Qatar, en la última elección de la institución.

Los cargos se relacionaban a eventos que involucraban "un intercambio de pagos ilícitos para un propósito u otro", en una organización que el tribunal identificó entonces como una empresa Rico.

"Entre otras cosas, acordé junto con otras personas, en o alrededor de 1992, facilitar la aceptación de un soborno en colaboración para la elección de la nación anfitriona del Mundial de 1998" le dijo Blazer al juez Raymond Dearie al declararse culpable en el tribunal de Nueva York en 2013.

El acusado también declaró: "Comenzando en o alrededor de 2004 y siguiendo hasta fines de 2011, yo y otros en el comité ejecutivo de la FIFA acordamos aceptar sobornos en colaboración para la elección de Sudáfrica como nación anfitriona del Mundial del 2010".

Agregó que "él y otros acordaron aceptar sobornos y pagos 'por debajo de la mesa' en colaboración para la transmisión y otros derechos" de varios torneos de la Copa de Oro de la Concacaf en 1996, 1998, 2000, 2002 y 2003.

La Prensa