Atlético de Madrid vuelve a ganar y se afianza en la zona Champions

Los de Diego Simeone lograron sacar la victoria en el campo del Levante por la jornada 31 de España.

El Atlético se consolidó en el tercer lugar con la victoria en campo del Levante. Foto AFP.
El Atlético se consolidó en el tercer lugar con la victoria en campo del Levante. Foto AFP.

Valencia, España.

El Atlético de Madrid ganó 1-0 al Levante este martes en la 31ª jornada de LaLiga para afianzarse en el podio liguero, en zona de Liga de Campeones, su gran objetivo de la temporada.

Un gol en propia puerta de Bruno González (15) dio la victoria a los rojiblancos, que recuperan la tercera plaza liguera con dos puntos de ventaja sobre el Sevilla, tras su empate del lunes con el Villarreal (2-2).

Los colchoneros, guiados por un Marcos Llorente protagonista, salieron desde el principio a por el partido decididos a sumar su tercera victoria consecutiva.

Avisó Yannick Carrasco con un disparo que atajó Aitor Fernández (6), que diez minutos más tarde no pudo hacer nada en el gol rojiblanco.

Marcos Llorente controló en el área en un balón filtrado y su centro hacia la izquierda en el área, lo empujo Bruno a su propia portería (15).

Reconvertido en atacante por Diego Simeone, Marcos Llorente se está erigiendo en un pilar del ataque rojiblanco y un asistente de lujo para Diego Costa.

- Aitor sostiene al Levante -

El Levante fue incapaz de sacudirse la presión del Atlético en la primera parte, teniendo muchas dificultades para circular el balón y obligado a jugar en largo, mientras la buena actuación de Aitor impidió que el Atlético aumentara la cuenta atajando sendos disparos de Thomas Partey (17) y de Carrasco (42).

El Levante intentó entrar por las bandas para tratar de hacer daño a un Atlético, decidido a intentar aprovechar los huecos dejados por el rival en su ataque.

El Atlético sujetó bien las llegadas de un Levante muy valiente, para irse en velocidad y poner en peligro el marco contrario, donde se topó con Aitor, el portero que más para de Laliga.

Con el cansancio haciendo cada vez más mella en unos jugadores que tienen que jugar cada tres días, los últimos minutos acabaron convirtiéndose en un intercambio de golpes, aunque el marcador ya no se movería.

La Prensa