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Jonathan Rougier revela todo lo que ocurrió: "Es el susto más grande de mi vida"

El portero del Motagua fue uno de los jugadores que resultó herido tras la agresión de aficionados del Olimpia.

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Tegucigalpa, Honduras

El portero argentino Jonathan Rougier, fue uno de los futbolistas heridos del Motagua que sufrió el terrible atentado en el momento que se transportaban rumbo al estadio Nacional de Tegucigalpa para disputar el clásico ante Olimpia por la jornada 5 del Apertura 2019.

Ver: Así eran los aficionados que murieron en el clásico Olimpia - Motagua

El guardameta de 31 años de edad, fue llevado a una clínica para que lo atendieran ante las heridas que recibió debido a los vidrios quebrados del autobús que los transportaba.

Luego de este incidente que dejó como saldo cuatro muertos tras enfrentamientos entre barras del Olimpia y Motagua, Rougier rompió el silenció y confesó en declaraciones al diario Olé de Argentina lo que realmente ocurrió en las calles de Tergucigalpa.

"Ya estoy bien. El problema fue que, dentro de las cosas que me pasaron, cuando estallaron los vidrios me cayeron en la boca. Y así me entraron esquirlas y en el mismo accionar de tragar algunas se fueron para la garganta y para la traquea", comenzó relatando.

Y añadió: "Pero ya está, no pasó a mayores, por lo menos en mi caso. Otro compañero terminó con tres vidrios en el ojo. Tragué esquirlas, me entró vidrio molido por los dientes".

El portero argentino fue consultado sobre las cosas que seguidores del Olimpia le lanzaron al autobús: "Tiraron botellas de cerveza, licor y vodka, todas llenas. Reventaron los vidrios y varias pasaron por el mismo agujero de un impacto y les pegaron a unos compañeros. Algunos botellazos pasaron de largo, otros no", reveló.

"Estamos temerosos de lo que pueda pasar"

Jonathan Rougier, Portero del Motagua

Jonathan Rougier reveló que fue el susto más grande que ha pasado y dejó a un lado la rivalidad para solidarizarse con los familiares de las cuatro personas que murieron en las afueras del estadio Nacional.

"El susto más grande de mi vida. Pero lo mío es una anécdota, lo principal es la solidaridad con los familiares de las personas muertas", declaró.

Por último, el guardameta argentino de 31 años de edad dejó claro que no planea irse de Honduras, aunque no ocultó su temor por la violencia que produce en los estadios.

"No me voy de Motagua, más allá de la inseguridad, porque el club siempre se portó bien, actuó en todo. Estuvieron siempre a predisposición, hasta el presidente, luego de que pasó todo, yendo a vernos. Los dirigentes estuvieron siempre, queriendo saber si estábamos bien".

Y agregó: "Tenemos que estar agradecidos, estamos temerosos de lo que pueda pasar, cada vez que nos vamos en los buses uno puede tener miedo, porque lo que pasó fue muy grave. Yo estoy agradecido a la gente, como a todos los familiares y amigos que se preocuparon por mí.