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La japonesa Naomi Ohki recibió un premio por sus obras de arte

La artista japonesa obtuvo una mención de honor por su participación en la XXVI Bienal de pintura del IHCI

Dos obras que representan a dos árboles, de la japonesa Naomi Ohki, han sido premiadas con una 'Mención de honor'. FOTO: Agencia/ EFE
Dos obras que representan a dos árboles, de la japonesa Naomi Ohki, han sido premiadas con una 'Mención de honor'. FOTO: Agencia/ EFE

Tegucigalpa, Honduras.

Dos obras que representan a dos árboles, de la japonesa Naomi Ohki, han sido premiadas con una "Mención de honor" en la XXVI Bienal de Pintura Centroamérica y el Caribe que se ha celebrado en Tegucigalpa, la capital de Honduras.

Naomi nunca estudio arte. En su país, en la Universidad de Kobe, obtuvo licenciatura en Estudios Interculturales, y en el Reino Unido una maestría en Negocios por la Universidad de Roehampton Business School, aunque según dijo a Efe, siempre le gustó "mucho" la cultura y el arte.

"Yo participé -en la bienal- con dos obras con el nombre Silencio uno y Silencio dos, utilizando papel japonés que se llama washi y papel coreano hanji, que se produce de una manera bastante natural, a mano y con calidad, y un poco utilizando acrílico", explicó Naomi.

ver además: El maestro Óscar Barahona pone en alto el nombre de Honduras en Francia

A Honduras, Naomi llegó hace nueve meses no como artista de la plástica, ni por negocios, sino como la esposa del embajador de España acreditado en Tegucigalpa, Guillermo Kirkpatrick.

Para el nombre de sus obras, Naomi tenía dos razones, la primera, "como siempre, la de estar consciente de la protección del medio ambiente, por lo que quería expresar algo a través de la naturaleza".

La segunda, porque desde que estuvo en Corea del Sur practicaba utilizando papel coreano y de vez en cuando japonés "para hacer unas formas nuevas, para experimentar las técnicas".

En ese proceso Naomi dijo que era bastante silenciosa porque tenía que concentrarse mucho para saber de la textura del papel, el tono del color y la absorción de agua.

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Además, "estaba dialogando con el papel. Este proceso es bastante silencioso, tranquilo, muy pacífico y yo pensaba es muy de mí, japonesa, porque a lo mejor en las otras culturas no se nota este tipo de silencios, la tranquilidad, la paz o la armonía, pero agradecía mucho este momento", subrayó.

Naomi expresa en sus obras la tranquilidad silenciosa a través del movimiento de la naturaleza con bastante fuerza y pensando en la "bonita naturaleza que podemos dejar a las próximas generaciones".

En la pintura Silencio uno, utilizó solamente papel, con el color oscuro del mismo material, pero en la Silencio dos puso un poco de acrílico "para inventar, para experimentar".

Naomi también explicó que los árboles de sus obras no tienen hojas porque lo que quería mostrar es la fuerza de la naturaleza, "sin expresar demasiado, simplificar todo", porque "la belleza de vez en cuando la podemos encontrar en algo muy simple y sencillo".

Sus obras y las de toda la XXVI Bienal de Pintura Centroamérica y el Caribe permanecerán hasta el 17 de agosto en el Museo de la Identidad Nacional (MIN), donde el día que dialogó con Efe coincidió con la visita de estudiantes del Instituto "Japón Gonzalo Barahona", del municipio de El Porvenir, cercano a Tegucigalpa.

Los alumnos del centro educativo y sus maestros estaban admirando las obras de Naomi, sin saber que la tenían a su lado. Al enterarse le pidieron hacerse fotografías con ella y le felicitaron.

Por el trabajo de diplomático de su esposo, a quien conoció en Tokio, Naomi ha vivido además en Corea del Sur, Venezuela y Madrid.

La pintura al óleo la ha terminado aprendiendo en Venezuela, de donde regreso por un tiempo a Madrid con su esposo y en 2017 llegaron a Honduras.

Sobre la bienal en la que ha participado, dijo que es "muy interesante" porque muchas obras tienen que ver con la tierra, los indígenas, algo de la naturaleza que refleja mucho las características de Honduras.

Naomi, quien en su país también ha trabajado en publicidad y relaciones públicas, agradeció que sus obras hayan sido merecedoras de una "Mención de honor".

El premio único de la bienal fue para el hondureño Andrés Mejía con la pintura "¿Se puede lograr todo en la visa?", con una obra mixta sobre lona preparada en la que destacan un anciano y una adolescente de pelo largo con un cántaro de barro en el hombro derecho.

De su esposo, Naomi indicó que no pinta, pero que al embajador Kirkpatrick también le gusta el arte y que la apoya mucho.

Además, como pareja, entre otras diversiones y expresiones del arte, les gusta bailar salsa.