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“Perdonamos a los asesinos de mi papá”: hijo de Aníbal Barrow

<p>Aníbal Alejandro Barrow habla sobre el crimen de su padre.</p>

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Cada palabra y cada gesto reflejan el dolor y el vacío que siente. Con la voz entrecortada está consciente de que, entre las muertes de los comunicadores, la de su padre ha sido el crimen más despiadado que registra la historia de Honduras.

Aníbal Alejandro Barrow, primogénito del periodista e ingeniero Aníbal Barrow, el creador de la famosa frase “naca, naca, pirinaca”, habla con La Prensa cuatro días después de haber sepultado a su padre. Les pide a las autoridades que sigan haciendo su trabajo, pero también dice firmemente que perdona a los asesinos del ser que le dio la vida porque no hay venganza en su corazón ni en el de su familia.


-¿Cómo recordará a su padre?

Voy a recordarlo como un hombre valiente y luchador. Siempre luchó. Desde muy pequeño le tocó luchar. Cuando él tenía seis u ocho años se desintegró su familia. Siempre luchó, siempre fue una luz en nuestras vidas, una guía, valeroso, temeroso de Dios y valiente. Valiente y honrado.

Es algo muy difícil, muy triste. Pero al mismo tiempo nos sentimos felices porque sabemos que mi papá está en la paz del Señor, a su lado, y hay fiesta en el cielo porque mi papa está con ellos, sentado.


-¿Cuándo fue la última vez que se comunicó con él? ¿De qué hablaron?

Fue el día que le pasó la situación, el 24 de junio. Hablamos de varias cosas, de política, de lo de siempre, por el cargo que tengo. De la situación del país, la ola de violencia, la situación económica del país, la familia. Siempre que hablábamos tocábamos el tema familiar. Siempre preguntaba por mi mamá, mis hermanos, mi hijo, mi señora.

Era una platica fraternal. Al menos tuve la dicha de despedirme de él, le dije que lo amaba mucho y que se cuidara. Siempre nos despedíamos con un beso en la mejilla y logré despedirme de él.

Por lo menos en mi conciencia está que él está tranquilo y nos va a guiar desde allá arriba a la familia y siempre estará orgulloso de su familia.


-¿Ese día se vieron?

Sí, cada vez que venía almorzábamos juntos. Allí fue cuando nos despedimos.

-¿Ha soñado con él?

Sí, que está con Dios. Es lo que siento. Lo he visto con mucha paz, lo he sentido con mucha paz. Sé en mi corazón que está con Dios.


-Si tuviera la oportunidad de tenerlo un minuto con usted, ¿qué le diría?

Que lo amo, lo mucho que lo extraño, lo orgulloso que estoy de él. No teníamos idea, sabíamos que la gente lo quería, pero no teníamos idea de cuánta gente lo quería en este país y eso nos hace sentir orgullosos y hacer todo lo posible para que se sienta orgulloso de su familia.


-¿Qué le decía cuando hablaban de la violencia contra los periodistas?

Él estaba preocupado por la situación de la violencia. Siempre me decía que teníamos que andar con cuidado, que teníamos que cuidar dónde andábamos, con quién estábamos. Lo normal de un papá protector, cuidando de sus hijos, velando por sus hijos, por su familia. Él siempre pensó y creyó que la situación en el país iba a cambiar y creo lo mismo. Creo que algún día la situación cambie en este país. Lo que tenemos que hacer es luchar para que eso suceda.


-¿Alguna vez le confesó que estaba siendo amenazado, que sentía miedo por algo?

No, siempre se sintió orgulloso de ser periodista, de lo que era. Nunca me manifestó que sentía temor por algo. Nunca manifestó que había sido amenazado. Hace mucho tiempo, como en 1996, recibió una amenaza seria de muerte. Lo que pasa aquí es que se vuelve tan común que a ustedes (los periodistas) los ataquen, que les envíen mensajes soeces, llamadas insultándolos. Nunca falta alguien que les diga que les va a suceder algo y eso se vuelve como una situación en la que ustedes no se confían, pero es el diario vivir. Por lo mismo, tanta cosa que pasa en el país que a ustedes no les da miedo, no les da temor, lo toman como un día más. Pierden la sensibilidad de lo que les puede pasar, si es cierto o no, la incertidumbre logra que se vuelva normal.


-¿Por qué cree que mataron a su papá?

Solo sabemos que mi papá no tenía enemigos, solo amigos, y eso lo comprobamos con el calor humanitario que hemos recibido de toda la gente.


-¿Creen que fue por el ejercicio de la profesión?
Sí, no pudo haber otra razón. A mi papá lo mataron por su profesión.

-¿Cómo supo lo del secuestro y cómo vivió la familia esos 16 días de secuestro?

Salieron y a la media hora recibí una llamada de un número telefónico desconocido. Por la misma situación del diario vivir nunca contestamos un número que no tengamos registrado. Pero en ese momento algo me dijo que tenía que contestar. Recibí la llamada angustiosa de que le había pasado algo a mi papá, que se lo habían llevado. Mi hijo, mi mujer y la persona que estaba manejando estaban en un lugar de la ciudad. Decidí ir. Agarré el vehículo, me moví y no sabía qué hacer, si ir a buscarlo a él, si ir por mi familia y evidentemente no soy más que un ser humano, desarmado, más bien podía empeorar las cosas. No sabíamos si era un secuestro o si era un hecho para acabar con la vida de mi papá. Para la familia fueron días angustiosos, de mucha tensión, incertidumbre, muchas especulaciones. Nunca creímos que a mi papá le había pasado algo. El día que lo raptaron, los medios, cuando encontraron el vehículo, decían que habían encontrado el cuerpo de mi papá. Nos mantuvimos con la fe en Dios de que él estaba a salvo. Siempre le rogábamos a Dios que no le pasara nada, pero lastimosamente la situación es otra. Le agradecemos a Dios por haberlo encontrado. La forma como actuó esta gente era para que no lo encontráramos nunca. Gracias a Dios le pudimos dar una honra a su vida y tenemos un lugar donde ir a llorarlo, ir a visitarlo, ir a honrarlo.


-¿Cómo describe esos minutos cuando le confirman que era el cuerpo de su padre?

Fue algo doloroso. Yo estaba fuera de la ciudad haciendo otras diligencias y alguien se comunicó conmigo para decirme que tenía que regresar a la ciudad. Yo seguía albergando la esperanza de que no fuera mi papá. En esos minutos le pedí a Dios que no fuera él. Nos desplazamos al lugar donde lo encontraron. No pudimos bajarnos del vehículo. Había demasiada gente. Estuve ahí, llegué inmediatamente, pero no pude bajarme del vehículo. Consideramos que había demasiadas dudas e incertidumbres de los periodistas. Mi papá no solo tenía nuestra familia, sino otra familia, el gremio periodístico. Fui a la morgue para saber qué realmente habían encontrado porque me dijeron que era un cuerpo. Nos dijeron lo que habían encontrado y que le harían unas pruebas de ADN para descartar o aclarar si era mi papá.

Habíamos dado unas muestras de sangre para que realizaran pruebas y compararan con lo encontrado en el vehículo cuando mi papá desapareció. Esas mismas muestras se utilizaron para aseverar que era el cuerpo de mi papá. Luego nos dimos cuenta de que encontraron otras cosas. Creímos que era un despiste porque siempre mantuvimos la fe. Pensamos que era un despiste, que era un situación para que las autoridades se despisten y dejen de andar buscándolo y luego comunicarse con nosotros. Al día siguiente me levanté un poco intranquilo y al mediodía me llamó una autoridad del país confirmándome que era mi papá la persona que habían encontrado.


-¿Qué les dice a los asesinos de su padre?

Perdonamos a las personas que hicieron esto porque no somos nadie para decir qué pueda pasar con ellos. El corazón lo tenemos limpio, lleno de paz. Los perdonamos. Que Dios los bendiga. Si ellos en algún momento se cegaron y optaron por la violencia y la saña, los perdonamos.


-¿A los autores intelectuales?

Que los perdonamos también. Que Dios los bendiga.


-¿Y su mensaje a la población?

La población en general debe saber que haciéndole un daño a la persona no se puede ocultar la verdad. Hay demasiada intolerancia en este país, a las críticas, a la verdad, a la realidad del país, pero no es asesinando a la gente como se cambian las cosas. Ni matando un periodista se mata la verdad. Matando un periodista no se oculta la verdad. La verdad siempre va a salir a flote, siempre va a salir a la luz tarde o temprano.


-¿Piensa irse del país? ¿Lo ha pensado?

Es una decisión difícil, pero nuestro país es nuestra patria y no podemos abandonarla. No podemos dejar que más familias sigan sufriendo lo que hemos estado sufriendo. No podemos permitir eso. Mi papá siempre fue un crítico de la corrupción, de los temas de inseguridad, de los temas difíciles de un país.


-¿Qué les pide a las autoridades?

Que sigan haciendo su trabajo, que no se desvíen.


-¿Qué le dice al presidente Lobo en nombre de las familias que han sufrido pérdidas por la violencia?

Que se esclarezcan los hechos. No tenemos sed de venganza, de acabar con nadie. Creemos mucho en Dios y no podemos tomar venganza. No somos nadie, pero sí que las autoridades cumplan su cometido, que es llegar al final de un caso y judicializarlo.


-A los periodistas ¿qué les dice?
Que sigan haciendo su labor como lo han venido haciendo, que sigan siendo valientes. El periodismo es un apostolado. Si se callan ante las injusticias, ante las verdades, cómo se va a dar cuenta el pueblo. Ustedes deben seguir con su labor como lo han hecho.