Hondureño nació sin poder ver, pero eso no le impidió ser un abogado

Dorian Darío Domínguez egresó de la Unah-vs y anhela cursar una especialidad en derecho internacional público.

En su graduación fue elogiado por la entonces directora de Unah-vs, la máster Isbela Orellana.
En su graduación fue elogiado por la entonces directora de Unah-vs, la máster Isbela Orellana. /

San Pedro Sula, Honduras.

Dorian Darío Domínguez Madrid no tiene el sentido de la vista debido a que nació con la enfermedad de Norrie, un trastorno genético que afecta a los ojos y lleva a la ceguera.

Esta condición no representó nunca una limitación para el joven que en 2018 se convirtió en abogado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula.

Dorian nació el 3 de agosto de 1988 en Santa Rita, Yoro, actualmente ejerce la profesión ante el asombro de muchos otros profesionales del Derecho y clientes, pues se desenvuelve con destreza en las audiencias orales, ayudado de su gran carisma.

Superó la discriminación. Dorian se ha preparado para poder trabajar, usando aplicaciones celulares como Talk Back para mantener conversaciones fluidas con sus clientes y ayudado por un asistente personal para la lectura de expedientes y labor de búsqueda de archivos.

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Para llegar a su éxito profesional, Dorian se tuvo que enfrentar en su niñez y juventud a la discriminación, que en ocasiones se dio incluso por la familia de su progenitor y algunos docentes.

Sin embargo, el apoyo incondicional y las palabras de aliento de su madre Zoila Lizeth Madrid lo ayudaron a enfocarse en su meta de llegar a ser abogado, una idea que tuvo clara desde los ocho años de edad.

“Mis padres querían que fuera pianista, pero en mi infancia supe que quería ser abogado”, comentó Domínguez, quien también tiene una habilidad para el canto y ha participado en distintos festivales musicales.

El abogado sueña con poder acceder a una maestría en Derecho Internacional Público y luego considera la idea de formar una familia.

“A las familias que tienen un integrante con discapacidad les digo: no los encierren, lo peor que pueden hacer es no enseñarles a valerse por sí mismos. Vivimos en una sociedad con carencias, pero podemos hacer la diferencia”, finalizó.

La Prensa