Poliamor: más allá de la monogamia

¿Es posible amar a dos o más personas a la vez? El poliamor plantea que sí, siempre que la relación sea consentida y clara.

El término poliamor es un neologismo acuñado por la activista estadounidense Morning Glory Zell-Ravenheart en la década de los noventa, pero la relaciones que desafían a la monogamia son objeto de estudio desde el siglo 19, por figuras como el naturalista Charles Darwin, según el coautor de En El Principio Era El Sexo (Paidós), Christopher Ryan.

Para Tania Rodríguez Salazar, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara, el tema se ha puesto sobre la mesa en México gracias a las redes socio-digitales y los activismos feministas y sexodiversos que critican el amor romántico.

A partir de sus estudios de las relaciones de pareja heterosexuales en jóvenes y adultos en en dicho país, sobre todo en conceptos como el amor, la pareja, el matrimonio, la fidelidad e infidelidad, los celos, así como el impacto de las tecnologías digitales en las relaciones de pareja, Rodríguez Salazar considera que gran parte de los arreglos de pareja trastocan la norma de la monogamia con engaños, secretos y con un doble estándar en donde la infidelidad femenina se juzga con más severidad que la masculina.

"En contraste, el discurso del poliamor, por ejemplo, postula ante todo una ética de la honestidad, donde es posible relacionarse con terceros bajo arreglos muy diversos, siempre y cuando todas las partes estén involucradas y estos arreglos impliquen responsabilidad afectiva. El poliamor, al menos como discurso, resulta ser una forma de relacionarse más acorde con la libertad, el respeto y la honestidad", explica la académica, autora de Vidas Deseables. Cartografías de Deseos y Valores (2009).

En la actualidad muchos jóvenes están dejándose seducir por este discurso, pero no siempre con los resultados esperados. Según Rodríguez Salazar, el costo de deshacerse de los celos, de los anhelos de exclusividad sexual y emocional es alto y no siempre es fácil lidiar con ellos.

En sus investigaciones, ha encontrado que los acuerdos poliamorosos funcionan mejor en las parejas que ya tienen muchos años juntos y migran hacia nuevas formas de relacionarse.

La escritora catalana Brigitte Vasallo más que defender esta y otras prácticas no monógamas, propone un desafío al amor romántico, o lo que ella llama el "amor Disney" y que va más allá de tener varias parejas sexuales, sino de construir relaciones significativas y en comunidades del cuidado emocional.

"Es un sistema que organiza y distribuye los afectos desde una jerarquía, la pareja, que puede estar constituida por dos personas o por siete, pero que siempre relega a las amigas o a la familia a un segundo plano", explica sobre la monogamia en una entrevista que dio a La Vanguardia.

Vasallo, autora de Pensamiento Monógamo, Terror Poliamoroso (La Oveja Roja), cuestiona cómo prácticas como el poliamor pueden ser igual de tóxicas que el "amor Disney". El libro no pretende ir contra las no monogamias en absoluto ni contra la monogamia, sino que intenta reflexionar en qué se basa cada cosa y qué estructuras están cruzadas, de forma que cuando alguien decida establecer un tipo de relación u otra lo haga de manera consciente.

Una nueva era
En casi todas las relaciones de pareja contemporáneas, ya sea de de jóvenes o adultos, hay un nuevo factor de comunicación en juego: el uso de dispositivos móviles, redes sociales y mensajería instantánea. No hay salida.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en su Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares que se hizo en 2020, 80.6 millones de las personas de seis años o más en México hacen uso de Internet, es decir un 70.1 por ciento de la población.

El grupo de 18 a 24 años son usuarios con una participación de 90.5 por ciento.
Los jóvenes y los adultos cada vez más acuden a las redes sociales para mostrar interés por alguien, avanzar en la posibilidad de encuentros, expresar afectos positivos y negativos, para encontrar parejas en las aplicaciones de citas.

En las redes sociales es también donde se habla de poliamor y se crean discusiones entre personas que están aprendiendo sobre otros modelos relacionales.

"Activistas digitales se han dado a la tarea de explicar qué es, en qué consiste, qué tipo de relaciones se contemplan, cuál es la ética que lo sustenta, y con qué no se debe confundir.

En los medios tradicionales, es el libro el producto que inicialmente articuló un discurso coherente sobre el amor, aunque como se sabe, el poliamor no es una fórmula mágica que nos libere de inmediato del machismo o de la violencia de género", advierte Tania Rodríguez Salazar.

A pesar de que hay más información accesible y que espacios de discusión feministas como Cuerpos Parlantes o de masculinidades diversas como Dejar de Chingar, en Jalisco, tratan el tema, todavía hay un gran estigma al respecto de las parejas o grupos de personas que deciden participar en modelos relacionales fuera de la monogamia.

"Durante siglos hemos creído que amar a alguien supone poseerlo, tenerlo como algo propio y de nadie más. Nuestros sentimientos han sido educados, de alguna manera, para reaccionar con celos frente a amenazas de terceros a la propia relación", explica la especialista, miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Según estudios, los celos se han considerado como un signo de amor en las relaciones. Cuando no los hay, se les anhela, los celos masculinos incluso se han vuelto una especie de justificante de la violencia que ejercen los hombres hacia las mujeres, por ejemplo hasta hace muy poco, buena parte de los feminicidios se nombraban crímenes pasionales.