10 puntos para mejorar tu compresión lectora

Te detallamos los ejercicios de concentración y herramientas que puedes utilizar

1.- Leer sin un propósito es un error generalizado. Desde el principio, determina qué esperas lograr mediante la lectura para establecer tiempos y nivel de profundidad de esta actividad.

2.- Antes de comenzar, puedes realizar ejercicios de concentración, como dibujar en el aire un triángulo con la mano derecha y un cuadrado con la mano izquierda.

3.- Haz una prelectura: dale una mirada rápida a los títulos, subtítulos, notas al margen y subrayados para identificar su estructura y que el cerebro relacione estos elementos con conocimientos previos.

4.- Durante la lectura, centra la atención en el documento. De preferencia, aíslate en un cuarto y mantén apagada la televisión e inactivas las notificaciones de tus redes sociales.

5.- Lee lo más rápido posible. Si lo haces despacio, se crean huecos en tus pensamientos que permiten tener en mente distracciones que entorpecen la acción.

6.- La música puede ayudar a algunas personas a concentrarse, pero no hay un género especial para lograrlo. Algunas pueden hacerlo con rock y otras con música clásica.

7.- Si un documento te parece muy complejo, pídele a tu profesor orientación para encontrar lecturas complementarias que te ayuden a familiarizarte con el tema.

8.- Las palabras que no entiendas, anótalas y busca su significado. A veces, la complejidad de un texto está en el vocabulario.

9.- La lectura como forma de estudio implica subrayar, tomar notas, realizar resúmenes o síntesis e incluso representar de forma gráfica la información. Se debe leer más de una vez.

10..- Si conviertes a la lectura en un hábito recurrente, mejorarás tus habilidades de comprensión: cada vez podrás hacerlo en menos tiempo y con mayor entendimiento.

Fuentes: Nelly Rodríguez, profesora del curso Técnicas de Lectura Rápida del Claustro de Sor Juana; Unitec y OCDE.