Los progenitores deben supervisar que sus hijos pequeños no usen pólvora y menos cuando están solos.
Los progenitores deben supervisar que sus hijos pequeños no usen pólvora y menos cuando están solos.

Proteja a sus niños de la pólvora

Las luces y los juegos pirotécnicos son parte de la alegría de Navidad y Año Nuevo, pero pueden ser un peligro para los pequeños

La pólvora es una mezcla inflamable compuesta generalmente de nitrato de potasio, azufre y carbón, que, a cierto grado de calor, se inflama desprendiendo bruscamente gases. Cuando suceden accidentes por el mal uso de la misma, la peor parte se la llevan los niños.

La psicóloga Suyapa Gonzales dice que para que los pequeños entiendan el verdadero peligro de la pólvora, los padres deben hablar con ellos, mostrarles fotos y videos adonde se muestren las consecuencias de su mal uso y lo peligroso que puede llegar a ser, para que tomen conciencia.

Los progenitores deben supervisar que sus hijos pequeños no usen pólvora y menos cuando están solos. En la actualidad, muchos padres no les prestan la suficiente atención a los niños por los mismos afanes que traen estas fiestas.

“Si usted es padre de familia, conciencie a su hijo de los peligros del uso de la pólvora, tanto para él mismo como para terceras personas”, explica Gonzales.

La experta recomienda que se prepare con anticipación en estas fiestas con dulces, juguetes, galletas para evitar darle dinero al niño y que él pueda ir a comprar pólvora. “No compre pólvora aun si usted es mayor, ya que los niños siguen su ejemplo”, exhorta.

Según la profesional, la pólvora es tan atractiva para los niños por cuestión de cultura, ya que son parte de la celebración de estas fiestas, es algo que el niño ha aprendido, porque en el resto del año él no siente la necesidad de buscar esta peligrosa diversión.

Gonzales aconseja que para incentivar la responsabilidad en los niños con el uso de la pólvora se debe hacerles ver las consecuencias, entre ellas:

Físicas: mutilaciones, quemaduras graves, problemas respiratorios, intoxicación y muerte.

Psicológicas: traumas por la pérdida de una parte de su cuerpo, deteriora la autoimagen y la relación consigo mismo.

Ambientales: contaminación e incendios.

Sociales: rechazo social, incremento de pacientes quemados, ausentismo laboral, escolar.

Legales: multas, sanciones, amonestaciones, hasta pérdida de la custodia del menor es lo que acarrea el uso irresponsable de la pólvora.

Gonzales sugiere que durante estas fechas los padres deben supervisar lo que sus hijos hacen y compran; también estar pendientes de los amiguitos porque puede que estos traigan cohetes y compartan con sus hijos, de esta manera se asegura su integridad física y que no haya nada que lamentar después.

Algunos traumas o secuelas que puede llegar a tener un niño que haya sido afectado por quemaduras con pólvora:

- Deterioro de la autoimagen (autoestima) que puede ser producto del rechazo social.

- Pobre relación con él mismo.

- Trauma psicológico (TEPT) o trastorno de estrés postraumático.

Puede ocurrir después de un evento traumático. Se caracteriza por síntomas como reexperimentar el trauma (en forma de pesadillas, escenas retrospectivas y pensamientos angustiantes), evitar recuerdos del evento traumático, alteraciones negativas en los pensamientos y en el estado de ánimo y síntomas de hiperexcitación (sentirse muy nervioso, sorprenderse fácilmente, sentirse enojado, tener dificultades para dormir y problemas de concentración).