¿Para qué poner un árbol de Navidad, si no será posible recibir a los seres queridos de forma física? De acuerdo con especialistas, hacerlo podría contribuir a mejorar el bienestar y desarrollar la resiliencia.
¿Para qué poner un árbol de Navidad, si no será posible recibir a los seres queridos de forma física? De acuerdo con especialistas, hacerlo podría contribuir a mejorar el bienestar y desarrollar la resiliencia.

Razones para no dejar de celebrar la Navidad este 2020

La llegada del Espíritu de la Navidad es símbolo de agradecimiento por los favores recibidos durante el año que culmina y nuevos deseos de prosperidad para el año que está por comenzar

Estamos a pocas semanas de Navidad y culminar el año. Es comprensible que festejar no está en la mente ni en el presupuesto de miles de personas en nuestro país.

Por las pérdidas ocasionadas por el covid-19, el desempleo, recorte de salario o por las tormentas tropicales recién pasadas, hay quienes se cuestionan sobre si se debe celebrar o no la Navidad.

Al respecto el psicólogo clínico Rafael Mejía opina: “Las personas deben celebrar ese momento de convivencia familiar pese a las circunstancias que tenga cada familia, unos con abundancia otros con escasez total, la respuesta sería sí, porque al final esta convivencia familiar lo que nos trae es un mensaje esperanzador”.

La convivencia, la dinámica familiar es sana y es necesaria. Ahora, ¿qué deberían hacer las familias que están mejor? Deberían tratar de colaborar o solidarizarse con las familias que no la están pasando bien”.

“Allí entraría el que si mi casa es lo suficientemente amplia y a mi comedor le puedo agregar dos sillas, entonces sería integrar a las familias o amistades, que yo sé van a tener una noche más oscura”.

“Van haber dos tipos de personas: la que da luz y la que simplemente da sombra. Entonces, las personas que tienen esto de poder transmitir luz, ya sea por el tema de fe, económico o en tema de actitud, nos toca darle luz a la gente que lo necesita”.

Recordemos que las crisis se superan volviendo a la rutina lo más rápido posible. Probablemente ya para diciembre, el hondureño que le tocó lavar y sacar con pala el lodo de su casa, probablemente ya va a tener su casita restaurada; tal vez no con todas las condiciones, pero sí va a poder poner algo que le transmita un mensaje de fe esperanzador.

Hasta posiblemente un arbolito chiquitito. Al final, la celebración como tal es para darle un mensaje a los niños y a los adolescentes de que está superando la crisis. Toca a los adultos hacer la estrategia del payaso, ponernos una máscara con una sonrisa, aunque por dentro estemos preocupados por lo que se viene o por lo que estamos pasando. Pero el padre tiene el deber, la responsabilidad de cuidar y promover las emociones positivas de sus hijos” enfatiza Mejía.

El también catedrático universitario sugiere que “en primer lugar hay que tener un acto de agradecimiento y de allí luego viene la sanación emocional”.

Un acto de agradecimiento, por ejemplo, “fue que al menos no fuimos noticia, no una trágica, no perdimos la vida y estamos al pie de lucha para recibir el próximo año”.

“Luego el de restaurar la casa, entra el proceso que se llama intervención psicosocial: rehabilitar, reestructurar, reinsertar”.

“Rehabilitar es tanto la estructura del techo de una casa como rehabilitarnos nosotros físicamente: dormir bien, comer bien y tratar de estar bien con nuestra actitud. Luego viene lo de reestructurar, nos referimos a las actitudes, personalidad, conducta. Sigue la reinserción, que es volver al trabajo, los niños, volver a la escuela, volver a ir a jugar la potra, volver a ir a la iglesia”.

Aquí es donde el ser humano tiene que invertir tiempo y dinero en su recuperación. Así como se le antoja tener una nueva televisión de plasma en la sala o cambiar muebles, ahora toca invertir en los niños como en los adolescentes y el adulto”.

“Debemos tener la humildad de reconocer que si yo individualmente no puedo recuperarme en mis actitudes nos toca buscar ayuda”.

“Es buscar el Colegio de Psicólogos en San Pedro Sula, el Colegio de Psicólogos en Tegucigalpa, la Unah tiene una app que se llama Doctor 1847, con atención gratuita; está el Teléfono de la Esperanza (#150)”. El punto es buscar ayuda.

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"El padre tiene el deber, la responsabilidad de cuidar y promover las emociones positivas de sus hijos”, afirma Rafael Mejía, psicólogo clínico.

¿Decorar sí o no? “Colocar adornos navideños pudiera ayudar a una persona a sentirse mejor, explica la psicóloga Michelle Salinas. Sin embargo, no son los objetos en sí los que generan ese efecto, sino la intención que crea la persona en torno a ellos.

“Los arreglos navideños son recordatorios. A corto plazo nos pudieran dar una alegría, pero lo que va a persistir más es cómo los interpretemos”.

“Si les pongo un sentido, una percepción, una intención, entonces el valor no lo da lo que está afuera, lo da lo que estoy interpretando y sintiendo dentro”. De forma contraria, cuando se retiren los adornos o pasen días de verlos, el ánimo puede acabar. Si se toma la decisión de decorar, recomienda hacerlo de una forma que genere tranquilidad en vez de estrés.

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“Colocar adornos navideños pudiera ayudar a una persona a sentirse mejor, explica la psicóloga Michelle Salinas.


Gánale al desánimo
La muerte de seres queridos, el temor a contagiarse de covid, el encierro prolongado, las restricciones sanitarias y la incertidumbre del futuro están provocando que muchos pierdan los ánimos de adornar sus hogares en esta época navideña o se pregunten si vale la pena hacerlo.

Aunque esta festividad puede tener diversos significados para las personas, el ritual de decoración está relacionado con la ilusión de reunirse con la familia para celebrar, algo que este año no será posible de la forma acostumbrada.

“Es de esperarse que ante esta situación tan desconcertante, tan incierta, nos lleve a todas las personas a dudar o a cuestionar las costumbres que teníamos en torno a la Navidad”, señala Juana Gómez, psicóloga.

“Uno podría sentirse triste o desanimado porque no están las personas, en caso de que hayan muerto, o porque no pueden venir a visitarnos familiares de otras ciudades o de otros países”. ¿Para qué poner un árbol de Navidad, si no será posible recibir a los seres queridos de forma física? De acuerdo con especialistas, hacerlo podría contribuir a mejorar el bienestar y desarrollar la resiliencia.

Adaptarse al cambio. Una de las principales razones por las cuales las personas podrían sentirse sin ánimos para decorar sus hogares es la desilusión de que este año los festejos no podrán conmemorarse de la forma tradicional, señala David Guerra, psicólogo clínico.

Pero esta situación es una gran oportunidad para desarrollar la resiliencia, que es la capacidad de adaptarse a los cambios. “Tenemos que aprender a adaptarnos a las circunstancias, que no siempre las cosas van a ser como estamos acostumbrados”.

En esta Navidad se requiere flexibilidad ante los cambios y hacer ajustes para adaptarse, de la misma forma que la educación y los trabajos se han adecuado a la contingencia.

La psicóloga Juana Gómez aconseja desarrollar nuevas dinámicas o tradiciones de decoración y celebración dentro del núcleo familiar o a distancia. “No significa que no va a haber Navidad. Significa que la voy a celebrar diferente”.


Formas de celebrarla

Parte del espíritu navideño es el compartir y ser solidarios. Puedes hacerlo de las siguientes maneras:

1. Organiza una cena especial por zoom, cada quien en su casa, con tus mejores amigos o familiares que viven lejos, para sentirse acompañados.

2.Prepara juegos de preguntas y respuestas para pasar un momento ameno.

3. Toma la iniciativa en tu barrio o colonia para solicitar juguetes nuevos o usados para donarlos a los niños de los albergues.

4. Con tus mejores amigos pueden preparar una deliciosa cena navideña, ya sea para un albergue o a una familia afectada por las inundaciones.

5. Si por falta de recursos económicos no habrá intercambio de regalos en casa, considera hacer con tus propias manos tarjetas, collages de fotos virtuales por medio de apps u hornear galletas.

* Créditos: con información de Agencia Reforma