Columna de Gaby Vargas:El poder curativo del océano

¿Hubieras pensado que un pulpo es capaz de crear un vínculo de amistad, empatía, respeto y, diría, hasta de amor con un ser humano?

"Pon atención, asómbrate y cuéntalo." Mary Oliver

Un baño de mar es una de las curas más antiguas que la naturaleza nos ofrece. ¿Su poder terapéutico se debe al agua, la sal, el movimiento de las olas, el nivel, la vastedad? No lo sé, pero se sale del mar sintiéndose otra persona.

Emmy Craig Foster, un cineasta de origen sudafricano recurrió por instinto a dicha cura, para lidiar con una depresión que lo había desconectado de la vida, del mundo y, en especial, de su hijo. "Sentía una necesidad de ir al océano, a mi lugar feliz, como cuando era niño." No cabe duda de que las mejores lecciones están en lugares insospechados. Nunca imaginó lo que viviría y el impacto que tendría en su vida.

Craig decidió sumergirse en el Cabo de las Tormentas, uno de los lugares más temidos por los buzos y nadadores, no sólo por los tiburones pijama que abundan en la zona, sino por la agresividad de las olas al golpear contra las rocas. La describen como la costa más traicionera del mundo, sin contar con que la temperatura del agua es de 8º C y Craig se zambullía con el pecho desnudo y sin tanque.

Un día, mientras nadaba dentro del bosque de algas marinas, llamó su atención una figura muy extraña, una especie de escultura, creada a partir de conchas rotas. Al tratar de acercarse, la figura se deshizo y surgió un pulpo hembra que se había camuflado para cubrirse ante los depredadores. "Es difícil de explicar, pero supe que este molusco era muy especial. Decidí seguirla.

Durante un año entero, Craig se sumergió para observarla a diario durante dos horas. A través de su lente nos lleva a asombrarnos con creaturas con aspecto alienígena, como de ciencia ficción. Nos hace pensar que exploramos el exterior cuando en realidad desconocemos gran parte del interior de nuestro planeta. Estamos tan ciegos al mundo que no vemos las maravillas que destruimos.

El caso es que los primeros 20 días el molusco rechazó a Craig. Si bien sabemos que el pulpo no sólo es un "marisco", sino es el animal invertebrado más inteligente del planeta, es asombrosa la sensibilidad e inteligencia que descubrimos en el documental My Octopus Teacher. ¿Hubieras pensado que un pulpo es capaz de crear un vínculo de amistad, empatía, respeto y, diría, hasta de amor con un ser humano?

Craig no sólo fue sanando su alma, sino que fue "enamorándose" de este pulpo hembra que mostraba gran inteligencia. La vio cazar, camuflarse, burlarse del tiburón pijama al montarse sobre su lomo y sufrir al recuperarse de una mordida del depredador que le hizo perder un tentáculo. La vio jugar con los peces y divertirse, así como atravesar las crisis con sabiduría y paciencia.

El momento más emotivo del documental es cuando el pulpo se acerca y desenrolla temerosamente uno de sus brazos para tomar la mano de Craig. Con ese gesto, le demuestra confianza y amistad, lo que lo deja perplejo. y a nosotros también. "Algo pasa cuando el animal me toca -nos dice Craig- me di cuenta de lo que estaba cambiando, de lo similares que éramos, de la fragilidad de la vida."

"Lo que ella me enseñó es que soy parte de este lugar, no un visitante. Hay una gran diferencia -narra Craig y agrega: - me di cuenta de que ahora era más sensible a las personas, a otros animales y a la conexión con la vida."

Esta fascinante y conmovedora historia nos muestra que todavía hay cosas hermosas en el mundo, nos invita a regresar a la naturaleza para sanar, a crear un lazo más profundo con los animales del planeta y a abrirnos a la realidad de que todos los seres son mucho más de lo que aparentan.

Un baño de mar: una de las curas más antiguas que la naturaleza nos ofrece.