Evita tatuarte el nombre de tu pareja

Hay varios puntos a considerar a la hora de hacerse un tatuaje en nombre del amor antes de arrepentirse

Tremendo revuelo se armó cuando la pareja del momento, los cantantes Belinda y Christian Nodal se tatuaron sus siglas como símbolo de su actual amor. Al final de cuentas cada quien es libre de hacer en su piel lo que desea.

Los tatuajes son considerados arte urbano, pero cuando se trata de plasmar un rostro, nombre o siglas de la pareja, los expertos sugieren no hacérselo a menos que se trate de los padres o hijos. Y hay buenos motivos para sugerirlo.

¿Estarías dispuesta a tatuarte el nombre de tu pareja? Si no lo estás, no lo hagas. Lo primordial es que estés convencida y que sea una relación sana y estable. Si aún te quedan dudas, aquí las principales razones para no hacerlo:

No es un objeto. ¿Te tatúas el nombre de tu pareja porque así todo el mundo sabe que es tuya y de nadie más? Debes entender que la persona con la que has establecido una relación no es tu propiedad privada.

Además, por mucho que lleves el nombre de la persona que amas en la piel los sentimientos podrían cambiar algún día, y más si tu relación apenas viene iniciando.

No hay vuelta atrás. Si te haces un tatuaje y luego te arrepientes tienes dos opciones: pasar por las formas dolorosas y caras de eliminar tatuajes o seguir con él para siempre.

No le gustará a futuras relaciones. Si rompes con tu pareja y empiezas una nueva relación debes considerar que a tu nueva pareja no le gustará ver el nombre o cara de tu ex en tu piel.

Es el tatuaje con más arrepentimientos. Tatuarse el nombre de la pareja suele ser un acto impulsivo de amor, pero también es un acto que que provoca arrepentimientos. Recuerda que las personas cambian y las relaciones también.

Te puedes poner triste. Si llevas el nombre de alguien a quien querías mucho y ya no está, piensa que verlo constantemente solo te recordará que lo has perdido.

Te recordará los malos momentos. En cualquier caso, un tatuaje con el nombre de alguien que ya no está a tu lado también te recordará las circunstancias en las que fuiste lastimada y que nada pudo ser como lo deseabas.

Nada dura para siempre, excepto los tatuajes. La regla número uno para evitar que te arrepientas de un tatuaje es conseguir que ese símbolo sea lo suficientemente significativo para los dos y que te haga sonreír cuando lo mires después de varios años.