Stella McCartney, la estrella verde de las pasarelas

Desde los inicios de su carrera se ha proyectado como una protectora del medio ambiente y promotora de un modelo de negocio sustentable, que ya hace eco en el mundo de la moda


Muchas cosas han cambiado desde que la británica, hija del cantante de “The Beatles” Paul McCartney, abriera su marca en 2001 con la pretensión de no usar pieles e incluso pegamento en su ropa.

Desde el pasado verano, es la asesora de sostenibilidad del hombre más rico de Francia, Bernard Arnault, propietario del conglomerado de marcas de lujo LVMH, y se confirma con cada acción como el referente de sostenibilidad en la moda.

“Me gusta pensar que contribuyo con una manera diferente de pensar. He demostrado un modelo de negocio sano que está favoreciendo el cambio y que es aceptado. Prefiero ser positiva y pensar que puedo mostrar un ejemplo magnífico de otra forma de hacer negocios”, dice Stella McCartney.

Una infiltrada. La diseñadora (Londres, 1971) sabe que no conseguirá convencer diciéndole a la gente qué debe comer (sus padres la criaron en el vegetarianismo) o cómo debe vestir, y por eso ha asumido una estrategia que también tiene detractores, pero ella se defiende: “Prefiero infiltrarme y promover el cambio desde dentro”.

En 2019, McCartney vendió una parte minoritaria de las acciones de su marca a LVMH, el único grupo que paradójicamente no se ha sumado a un gran pacto de sostenibilidad de la moda firmado por las mayores compañías del sector.

McCartney rompe una lanza en favor de su nuevo jefe: “Espero no equivocarme pero me tomo muy en serio ser su consejera de sostenibilidad y no voy a rendirme. Veremos lo que puedo hacer pero mi voluntad es impulsar el cambio”.

De momento, parece que otras casas del grupo podrían empezar a producir tenis sin pegamento, como ella misma ha hecho en Adidas, e introducir iluminación sostenible en las tiendas.

“Voy a demostrarles a todos que este es el camino a seguir”, porque a sus 48 años McCartney ha demostrado ser una estrella de rock en sí misma. Hace mucho que dejó de ser “la hija de”.

Como ella misma reconoce, la mitad de sus clientes acuden a ella por su estilo, la otra mitad por su preocupación climática.

Sus creaciones reafirman su filosofía, así como los textiles utilizados en su actual colección invernal.

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El valor que le da a la tecnología e innovación textil se ve en sus gabardinas de “cuero vegano” , botines “Chelsea” y su nuevo bolso geométrico.
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Todo lo que pueda parecer piel no lo es en la colección invernal 2020 de la diseñadora. Desde 2018, Stella McCartney introdujo un símil al cuero, producido por la empresa Bolt Threads y creado a partir de células de micelio con un sustrato de tallos de maíz y otros.