Si logramos evitar alimentos dulces antes de los dos años de vida tenemos muchas más posibilidades de no desarrollar obesidad.

Piden fomentar la educación alimenticia

La orientación hacia un estilo de vida saludable comienza desde los primeros meses de vida

Numerosos estudios internacionales han demostrado que los primeros mil días de vida son fundamentales en el desarrollo de hábitos alimenticios que perduren y disminuyan el riesgo de padecer enfermedades como obesidad y diabetes.
Desde el momento de la concepción hasta los dos años, la forma en que los alimentos son presentados -frecuencia, variedad y experiencia humana en torno a ellos-, influye en nuestra relación y preferencia por la comida saludable.
Al momento de introducir alimentos sólidos a la dieta de un bebé (aproximadamente a los 6 meses de edad), es importante ofrecer distintas presentaciones, texturas y siempre variar el menú.
Para ello, hay que sacudirse prejuicios: no predispongas a tu hijo respecto a lo que a ti no te agrada y no supongas que algo no le gustará sin regalarle la oportunidad de probarlo.

Algunos otros mandamientos fundamentales para empezar con el pie derecho en la buena nutrición son no obligar y no criticar o hacer sentir mal a los niños por su forma de comer.


Casero, sano y completo
Un ejemplo de menú que incluye todos los grupos:
* Verduras: Ensalada de espinacas con tomate, pepino y zanahoria rallada
* Grasa: Guacamole
* Proteína: Albóndigas de res en caldo de tomate
* Carbohidrato de guarnición: Arroz
* Fruta: Fresas (como postre, únicamente si el niño desea algo dulce, no diario)

Pequeños bien comidos
La orientación hacia un estilo de vida saludable comienza desde los primeros meses de vida. Aquí algunas recomendaciones para orientar a nuestros pequeños hacia los buenos hábitos alimenticios:

1.- PREDICA CON EL EJEMPLO
Algo característico en los niños más pequeños es la imitación. Busca ayuda de un profesional de la nutrición para aprender a alimentarte correctamente y así poder educar a los tuyos en casa.

2.- TU COCINA NO ES RESTAURANTE.
Haz respetar los horarios y no prepares opciones para cada quien; mejor incluye diversos grupos de alimentos (verduras, grasas, proteína, carbohidrato), seguro algo les agrada.

3.- DALE VARIEDAD AL MENÚ DIARIO.
Así lograrás una alimentación familiar equilibrada y con todos los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo. No escatimes en variedad y colorido vegetal.

4.- PERMITE QUE DECIDA SUS PORCIONES
A temprana edad tenemos mucho contacto el cuerpo y sus señales. Si el niño está satisfecho, no lo obligues a terminar lo que hay en el plato; en el futuro sírvele menos y déjalo pedir un poco más.

5.- OFRECE SIEMPRE CINCO COMIDAS AL DÍA
Si evitas sentarlo a la mesa con demasiada hambre, podrá seleccionar sus alimentos con conciencia y comerá pausadamente, sin excesos y favoreciendo su digestión.

6.- EN EL VASO, AGUA NATURAL
Los jugos y aguas de sabor, aún preparados en casa y sin edulcorantes, son muy altos en azúcar y poco nutritivos; si le enseñas a preferir agua natural, el hábito perdurará de por vida.

7.- NO CONDICIONES O PREMIES
Si quieres entablar una relación sana con los alimentos. Detrás del típico: "si te portas bien, te compro un dulce", el mensaje al inconsciente es: "cuando hagas algo bien, come".

8.- TODOS AL MERCADO Y A LA COCINA
Si los niños viven la experiencia de escoger los alimentos e involucrarse en su preparación, las posibilidades de que los acepten de buena gana son mucho mayores.

9.- FOMENTA EL HÁBITO DE HACER EJERCICIO
Sal a caminar al parque más cercano con tus hijos, permite que anden en bicicleta o practiquen algún deporte al menos tres veces por semana.

10.- LO PROHIBIDO ES DESEADO
Los dulces y la chatarra no deben ser parte de la alimentación diaria, pero restringirlos por completo no es buena idea; permite a los niños consumirlos de vez en cuando.