Los manuales psiquiátricos no incluyen la oniomanía como una enfermedad; sin embargo, es muy parecida neurobiológicamente a lo que es el juego compulsivo, que sí está incluido en conductas adictivas.<br/>
Los manuales psiquiátricos no incluyen la oniomanía como una enfermedad; sin embargo, es muy parecida neurobiológicamente a lo que es el juego compulsivo, que sí está incluido en conductas adictivas.

¿Adicción a las compras? ¡Cuidado!

Los adictos son capaces de dilapidar todo el dinero que tienen, e incluso poner en riesgo a su familia por satisfacer su ansiedad por comprar

¿Sientes frustación o irritabilidad cuando visitas una plaza comercial y regresas a casa sin haber comprado nada? Si respondiste que sí, ¡cuidado! Probablemente tengas adicción a las compras.

Y es que, aunque comprar artículos como ropa, dispositivos electrónicos, cosméticos o joyas parezca inofensivo, hay para quienes se vuelve una necesidad hacerlo, lo cual puede traer consecuencias graves.

¿Gusto o compulsión? Ganas por comprar algo, ansiedad de no tenerlo, euforia al conseguirlo, culpa y depresión por no poder pagarlo.

Este es el ciclo por el que atraviesan las personas con adicción a las compras, un trastorno conocido como oniomanía (del griego onios, que significa “lo que está en venta”), un problema grave en el mundo moderno, donde social y culturalmente se promueve el tener bienes materiales para alcanzar un estatus que nos hace sentir mejores personas o incluso más atractivos.

El placer que se experimenta al comprar es comparable con lo que sienten las personas adictas al sexo o al consumo de sustancias, por lo que los adictos a las compras son capaces de dilapidar todo el dinero que tienen, e incluso poner en riesgo a su familia por satisfacer su ansia de comprar.

Sumido en las compras. El diagnóstico del adicto a las compras incluye una preocupación mal adaptativa o impulsiva por no comprar, y pensamientos intrusivos en la vida cotidiana, irresistibles y sin sentido, por lo que se interrumpen las actividades diarias para ir a comprar objetos que no se necesitan.

Debido a la gratificación inmediata, el estatus que genera es un perfil de personalidad neurótico, pues se busca el reconocimiento de los demás a través de la aprobación por tener ropa nueva y de marca, o el celular y la tablet de última generación.

Origen. Existen alteraciones cognitivas en el adicto a las compras que afectan su toma de decisión. Esta función se encuentra en la porción prefrontal del cerebro, donde se incluyen los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina; en el caso de los afectados, tales sustancias no trabajan eficientemente en sus cerebros.

A la fecha, los manuales psiquiátricos no incluyen la oniomanía como una enfermedad; sin embargo, es muy parecida neurobiológicamente a lo que es el juego compulsivo, que sí está incluido en conductas adictivas.

Hacia la recuperación. Como con toda adicción, el primer paso para corregirla es aceptarla, y solicitar ayuda profesional. Se recomienda acudir con un psiquiatra para recibir medicación que nivele las sustancias en el cerebro, además de tomar una terapia cognitivo conductual para generar conciencia emocional y estrategias que limiten el comportamiento impulsivo de comprar.

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Las compras “consumistas” pueden llegar a constituir un problema clínico de falta de control del impulso.


La semilla de la compulsión:
-Conflictos personales.
-Insatisfacciones vitales.
-Frustraciones.
-En respuesta a emociones primarias como venganza y aburrimiento.
-Por problemas psicológicos graves que buscan salida y se proyectan a través del consumo.

Pon atención si presentas estos síntomas:
-Adquieres cosas más de una vez por semana
-Siempre sales con más cosas de las que habías planeado
-Tienes dinero y solo piensas en gastarlo. No ahorras
-Sumas deudas por hacer shopping sin tener los recursos
-Escondes las compras para que no te juzguen

Grupos de riesgo
-La adicción a las compras sucede en personas de todos los niveles económicos.
-El porcentaje de mujeres que sufren este padecimiento es mayor con respecto al de los hombres.
-Generalmente son mujeres en la tercera década de vida.
-Quienes son madres suelen justificar su adicción haciendo regalos a sus hijos.