“El melasma clínico se clasifica en malar, centro facial y frontal. También puede afectar los brazos y escote”, Karina Alvarenga Dermatóloga.<br/>
“El melasma clínico se clasifica en malar, centro facial y frontal. También puede afectar los brazos y escote”, Karina Alvarenga Dermatóloga.

Melasma, el enemigo sigiloso de tu rostro

Esta afección ataca la estética facial de las mujeres, se asocia a factores internos y Externos, como la exposición al sol, la genética y los cambios hormonales

El melasma es un tipo de hiperpigmentación que aparece en la piel de la cara, especialmente en las mejillas, la nariz, la frente y el labio superior y, en ocasiones, en otras partes del cuerpo expuestas al sol, como los antebrazos, cuello y espalda.

El exceso de pigmentación se presenta en manchas simétricas producidas por el aumento de melanina a nivel de la epidermis o la dermis.

Esta enfermedad aparece mayormente en personas con fototipos altos, es decir, de piel más oscura. Además, el 90% de los pacientes que sufren melasma son mujeres desde los 20 años, con prevalencia entre los 30 a 40 años, indica Karina Alvarenga, especialista en dermatología; pero también puede aparecer en hombres.

Por lo general, el melasma es fácil de diagnosticar, ya que las manchas son evidentes en el rostro de quien lo padece, solo es necesario observar muy bien la pigmentación de la piel y la forma que tienen. Sin embargo, en algunos casos, los expertos pueden recomendar extraer una pequeña muestra de piel para examinarla y determinar si se trata de melasma o alguna otra patología. Este procedimiento debe ser rápido y solo necesita aplicación de anestesia local.

Causas. El melasma es causado por la hiperproducción del pigmento melanina. “Puede tener factores genéticos, raciales, hormonales, enfermedades tiroideas, anticonceptivos y, sobre todo, exposición solar crónica sin uso correcto de protectores solares”, señala la experta.

También se asocia a envejecimiento, luz infrarroja, luz visible y luz azul. Los melanocitos (células productoras de melanina) son responsables del aumento de la pigmentación epidérmica en el melasma.

Durante el embarazo, las hormonas endógenas estimulan los melanocitos, haciendo que produzca un incremento de pigmentos.

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Prevención. Evite los factores desencadenantes de la enfermedad, tales como las exposiciones prolongadas al sol y automedicación de anticonceptivos. El uso bajo supervisión médica de cremas despigmentantes suaves y antioxidantes como vitamina C.



Tratamientos. Suyapa Bustillo, experta en medicina dermatológica, manifiesta que los tratamientos varían según la causa y magnitud de la enfermedad, así se determina si el tratamiento será para eliminar o regular las manchas, y entre ellos están:

Protección solar: “¡Importantísimo! La protección solar no es solo necesaria para controlar el melasma, sino también para reducir las posibilidades de padecer cáncer de piel”, manifiesta. Puedes crear una barrera entre el sol y tu piel utilizando un protector solar, además, debes cubrirte lo más que puedas con un sombrero, sombrilla, camisas manga larga y evitar el bronceado en salones estéticos.

Despigmentantes: La doctora Alvarenga los recomienda porque ayudan a inhibir de forma prolongada y segura la tirosinasa (la enzima limitante y el pilar que controla la pigmentación en la piel de los humanos).

Cremas aclaradoras: Estas contienen hidroquinona, una sustancia química que evita que las células de la piel produzcan melanina. Por otro lado, el uso de este producto tiene efectos secundarios, como la irritación de la piel, y no funciona igual en todas las personas, por lo tanto la experta recomienda solo usarlas bajo receta médica.

Procedimientos quirúrgicos: Estos incluyen microagujas, peelings químicos y terapias con láser. Cada tipo de procedimiento tiene riesgos y podría empeorar la afección si no se trata con el debido cuidado y equipo, advierte Bustillo.

Maquillaje: Algunas marcas de maquillaje elaboran sus productos para que puedan ocultar las manchas más oscuras.

Síntomas
- Manchas marrones en la frente, las mejillas o el labio superior.
- Manchas uniformes con bordes imprecisos.
- Manchas sin costras, se sienten lisas en la piel.
- A diferencia de los lunares, son planas, no en relieve.
- En algunos casos es posible que aparezcan en el cuello y los brazos.