De acuerdo con Paulina Quintero Castillo, maestra en Nutrición Clínica, los niños deben tener una reposición hídrica durante sus horas clase, pues el cerebro gasta energía durante la actividad.
De acuerdo con Paulina Quintero Castillo, maestra en Nutrición Clínica, los niños deben tener una reposición hídrica durante sus horas clase, pues el cerebro gasta energía durante la actividad.

Agua, siempre a la mano durante las clases  

Experta explica el por qué los niños deben tener una reposición hídrica durante sus horas clase

Hidratarse durante las horas de estudio es importante para la salud de los pequeños, pues la falta de líquidos, además de ocasionar deshidratación, afecta el sistema cognitivo y el rendimiento intelectual.

De acuerdo con Paulina Quintero Castillo, maestra en Nutrición Clínica, los niños deben tener una reposición hídrica durante sus horas clase, pues el cerebro gasta energía durante la actividad.

"Tenemos algo que se llama pérdidas insensibles de agua, que no generan sudoración como si se estuviera haciendo ejercicio, sino que sucede desde el momento en que se respira o se utiliza el sistema nervioso central para la concentración", explica.

"Además, al ejercitar la parte cerebral durante las horas de estudio, hay también un gasto de calorías, sobre todo de glucosa, y por esa parte se recomienda que la hidratación no sea solamente agua natural, sino también con bebidas con frutas naturales".

Quintero Castillo resalta la importancia de preparar ésta última opción en casa, sin azúcares añadidos, a menos que sea algún edulcorante.

"Las bebidas frutales ya no necesitan endulzarse, lo malo es que los niños están muy adaptados al sistema dulce; entonces, las mamás podrían agregar algo como Stevia, que no genera efectos secundarios", aconseja.

"La dosis de edulcorantes recomendada es de dos a tres gotas por litro de agua o un sobre si es en polvo por cada 500 mililitros. Y el suero casero se puede hacer con agua de limón con una pizca chiquita de bicarbonato de sodio para la reposición de sales", recomienda.

Los infantes en edad pediátrica deben consumir aproximadamente entre dos y dos litros y medio de líquidos al día, de los cuales, al menos entre seis y ocho vasos pueden ser con agua natural y el resto a través de bebidas preparadas.

"Cuando los niños se van estudiar o cuando están en clases virtuales, que tengan su botella o jarrita de agua natural o de frutas junto a ellos para que no se olviden de estarla tomado".


Pon atención
Síntomas de una posible deshidratación en los niños:
- Dolor de cabeza.
- Cansancio y falta de concentración.
- Presión arterial baja, lo cual genera cansancio físico y mareos.