La información es lo que va a prevenir, el autocuidado es vital, enseñar a cuidarse desde pequeños, tiene que ver con la valoración del cuerpo.
La información es lo que va a prevenir, el autocuidado es vital, enseñar a cuidarse desde pequeños, tiene que ver con la valoración del cuerpo.

Emergencia adolescente... ¿Por drogas?

Saber cómo proceder en caso de que un hijo o hija sufra de sobredosis es un acto de vida o muerte

Llegar a casa y descubrir que su hijo o hija no puede entablar una conversación coherente, tiene los ojos rojos y está ya sea en plena euforia o casi dormido, no es algo para lo que la mayoría de padres estén preparados.

Recibir una llamada de los amigos pidiendo que lo vayan a recoger porque no puede ni caminar o peor aún, que una ambulancia lo tuvo que llevar de emergencia al hospital, suele alterar a cualquiera.

Saber qué hacer en estos casos puede ser de vital importancia, advierten especialistas. "Si se trata de una sobredosis está en riesgo la vida, lo primero que tenemos que hacer es valorar su estado y lo antes posible trasladarlo al servicio de urgencias, sobre todo si hay pérdida de conciencia, es decir, si no responde a ningún estímulo, ni verbal ni auditivo", apuntó Sindy Loredana, médico especialista en adicciones de Monte Fénix.

La opción de llevarlo directamente a un centro o clínica de adicciones debe descartarse, pues lo que importa en ese momento es sacar de la crisis el organismo del o la joven.

"La prioridad es la vida y ya que se estabilice y pueda salir de este cuadro crítico, entonces sí tendríamos la posibilidad de ver qué es lo que está pasando y si es candidato para recibir tratamiento en una clínica", sugirió la médico.

En los servicios de urgencias se calcula que en 50 por ciento de los casos los papás saben que su hijo es consumidor porque sospechan de los comportamientos de sus hijos, pero la otra mitad se muestra sorprendida, aseguró Héctor Sánchez Aparicio, miembro de la Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia.

"Sin embargo cooperan, nos dan informes y nos dicen cómo es el joven", aseguró.
Guías educativas editadas por los Centros de Integración Juvenil (CIJ) indican que no todas las drogas actúan en la misma intensidad en todas las personas.

Esto depende, entre otros factores, del sexo, la edad, el estado psicológico, la alimentación y el metabolismo de la persona; del entorno, la familia y su amistades, y de la vía de administración, la dosis de la sustancia, si se combinan varias y de la frecuencia del consumo.

Los signos generales de una intoxicación por sobredosis pueden ser agitación, verborrea, agresividad, cara roja o piel pálida o azulada, sudoración, ojos rojos y la incapacidad para seguir instrucciones, señalan las guías de los CIJ.

Si encuentra a su hijo o hija con algunos de estos síntomas no tiene ningún caso intentar métodos como sumergirlos en agua fría, bañarlos o darles algún medicamento o agua con sal para que vomiten, pues nada de esto funcionará para que salga del estado en que se encuentra.

De acuerdo con Loredana, regañar al joven cuando está en medio de la sobredosis no tiene ningún sentido.

"Incluso una persona que tiene dependencia a una sustancia pero no está bajo el efecto de la sustancia, nunca escuchará un reclamo.

"No sirve de nada y no es la manera de poder ayudar al ser querido", insistió.
Lo que sí puede ayudar, es que el familiar "tome todo lo que encuentran al lado del paciente en el momento de la crisis, generalmente pueden encontrar la aguja, el vial, o el cigarro. Eso puede ayudarnos para saber qué fue lo que consumió", dijo Loredana.

Las familias deben entender que un joven que abusa de alguna sustancia no es un 'malagradecido' o 'un bueno para nada', acotó Sánchez Aparicio, sino que es una persona enferma que requiere atención como cualquier otro paciente.

"Los médicos nos encargaremos de indagar qué sustancia consumió, aunque algo dramático es que dentro de los hospitales tenemos apoyo para hacer exámenes toxicológicos, pero a veces nos vemos rebasados por el desarrollo de nuevas drogas.

"Los kits con que contamos a veces no identifican todas las sustancias de las nuevas drogas, las de diseño, que pueden combinar sustancias legales con ilegales", reconoció el médico.

Una vez estabilizado y en conciencia, el paciente y su familia pueden acudir, ahora sí, a un centro o clínica de tratamiento de adicciones.

Deben conversar con especialistas en el tema para saber "si la sobredosis fue producto de una dependencia ya establecida o si se trató de un hecho de consumo experimental", recomendó la especialista de Monte Fénix.

"Si descubren que es adicto hay que asumir que la adicción (al alcohol u otra sustancia) es una enfermedad crónica, de difícil curación y que el tratamiento involucra a la familia", señaló Sánchez Aparicio.

En la evaluación inicial, según el centro o la clínica a la que asistan, les harán una entrevista y les pueden hacer estudios de laboratorio a quien sufrió la sobredosis, además de un antidoping para determinar si ya es candidato a algún tratamiento.

"Un evento de sobredosis es un buen momento para que el paciente pueda aceptar el tratamiento, para que la familia pueda reaccionar, porque a lo mejor saben que consume algo pero está la negación", agregó Loredana.

Consideró que para evitar que la familia se enfrente a una situación de consumo de drogas, la prevención desde la infancia es importante.

"Siempre la información es lo que va a prevenir, el autocuidado es vital, enseñar a cuidarse desde pequeños, a evitar que consuman incluso alimentos que puedan causarle daño, tiene que ver con la valoración del cuerpo", apuntó la médico.

"Pero si ya estamos con un adolescente en riesgo o ya en consumo, podemos darle información de sobre las complicaciones que genera consumir, pero no asustándolo", recomendó Loredana.

Se trata de acercarse a ellos lejos de amenazas, pues "por la edad en la que están (si es la adolescencia) se convierte en una rebeldía y consumen para molestar a los papás.

"Pero si hablan de qué es lo que le sucede, qué problema están pasando, los adolescentes se sienten entendidos", agregó la médico de Monte Fénix.
El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), de Estados Unidos, referencia mundial sobre el tema, edita material educativo en español que puede ser de utilidad.

"Nuestras investigaciones muestran que cuando los jóvenes no perciben a una droga como particularmente peligrosa, el abuso es mayor; por lo tanto, los mensajes de prevención dirigidos a ellos son sumamente importantes para poder detener el abuso de drogas antes de que comience", indica Nora Volkow, directora del NIDA.

Pistas
Objetos que puede encontrar en casa o en posesión de sus hijos que pueden indicar que están usando drogas:
-Papeles para enrollar cigarrillos
-Pipas que se usan para consumir marihuana
-Frascos de medicinas
-Espejos o cuadritos pequeños de vidrio que se usan para consumir cocaína
-Calcetines que huelen a spray para el pelo
-Latas o recipientes vacíos de pegamento o de spray para el pelo

En caso de emergencia
Para ayudar a alguien que sufrió una sobredosis mientras llega el servicio de emergencia:
-Evite que se duerma totalmente
-Si hay desvanecimiento acueste a la persona de costado, para evitar que el vómito vaya a las vías respiratorias
-Esté pendiente de su actividad cardiaca y si sabe dar reanimación, hágalo.

Siempre atentos
En una emergencia, los médicos le pueden preguntar si ha notado que su hijo o hija ha tenido:
-Ojos rojos o vidriosos
-Lagrimeo constante
-Nariz congestionada con secreción nasal
-Pequeños moretones en los brazos
-Falta de apetito o come demasiado
-Duerme demasiado o deja de dormir
-Bajo rendimiento académico
-Salidas intempestivas o días que falta a casa
-Si es sociable y se ha vuelto retraído o viceversa
-Si cierra con llave su cuarto, gavetas o cajas