Prepara la merienda en menos de 10 minutos

Experta en nutrición comparte sus ideas para ahorrar tiempo y dinero en el desayuno escolar

Si eres una mamá trabajadora y después de la oficina llegas a tu casa a preparar la cena, a limpiar o a revisar la tarea de los hijos, tal vez en más de una ocasión te ha pasado que hasta en la noche recuerdas que no tienes nada para el lunch del día siguiente.

“Entonces ya estás cansada, lo último que quieres es cocinar y terminas enviando lo que sea”, plantea la nutrióloga Adelaida López Mercado. Para evitar que eso suceda, la especialista, sugiere una estrategia para tener siempre en casa los alimentos y suministros necesarios para el lunch.

Lo primero que aconseja es dedicar media hora, un día a la semana, para armar dos listas. Una debe incluir siete menús de lunch, uno por día. La segunda lista será de los ingredientes y productos que se deben comprar para preparar esos alimentos.

Después, detalla, se deben dedicar unas horas del día de descanso para ir a hacer las compras. Aconseja ir siempre al mismo supermercado, uno cercano a la casa, donde ya conozcas cómo están acomodados los productos e irlos adquiriendo en orden de grupos de alimentos. Por ejemplo, al pasar por el área de lácteos, comprar de una vez la leche, el yogur, el queso, etc.

Eso te ayudará, afirma, a no perder el tiempo buscando los productos, a comprar sólo lo que necesitas, sin olvidar nada y a ahorrar dinero.

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Si no tuviste tiempo de picar la fruta que utilizarás en la semana, la experta aconseja a comprar por piezas.



Una vez en tu casa, dedica una hora a lavar la verdura y la fruta, pelarla, rayarla o cortarla y guardarla en contenedores al vacío o en bolsas resellables. Puedes dejar cocido y deshebrado el pollo o la carne.

De esta manera, en las mañanas será más sencillo y rápido preparar el lunch “en menos de 10 minutos”.

“Se puede hacer en un ratito, mientras ven la tele o platican con los hijos, además de involucrarlos en la preparación”, dijo, “puede ser un momento de convivencia familiar y, al mismo tiempo, una forma práctica para enseñarles a tomar decisiones y a alimentarse sanamente. Saber que ellos prepararon el desayuno con mamá los motivará a comérselo”, consideró.

En la noche revisa la lonchera de tus hijos y pregúntales si les gustó el almuerzo. En tu lista de menús anota qué alimentos tuvieron más éxito y sustituye los que no les agradaron tanto. También pregunta qué se les antoja e incluye sus opciones la próxima semana.

“Así, las mamás nos volvemos muy eficientes en utilizar nuestro tiempo”. En caso de tener mucha prisa y no tener con nada para el lunch, la nutrióloga Alejandra Oropeza aconseja comprar paquetes ya preparados de fruta.

Pero no debe ser fruta en almíbar. “Son frutas en conserva de naranja o de toronja. Lo mejor es mandarles fruta fresca, pero si no hay, siempre es mejor esta opción que enviarles un paquete de galletas”, sostiene.Si no tuviste tiempo de picar la fruta que utilizarás en la semana, aconseja comprar por piezas: manzanas, naranjas, mandarinas, las cuales sólo necesitan lavarse.Aconseja que, una vez a la semana, se le ponga al niño un antojo en el lunch, en vez de darle dinero para comprar en la cafetería.

“Si es la típica mamá que nunca tiene tiempo y prefiere darle dinero, pues el niño, sin hábitos sanos adquiridos en casa, no va a saber qué escoger. Y aunque hay una iniciativa en las escuelas para que se venda comida saludable, siempre existe la contraparte y eso es lo que más les atrae”.


Tips pequeños
Algunas recomendaciones de la nutrióloga Adelaida López Mercado:
- De algunos productos puedes comprar presentaciones pequeñas o individuales. Por ejemplo, plátano dominico, tomate cherry o zanahorias baby.
- "A los niños les encanta porque son del tamaño de su mano y muy fáciles de comer y de masticar. Les gusta el tamaño porque es como jugar a la comidita en un mundo adulto".
- Si tu presupuesto te alcanza, puedes adquirir verduras o frutas que vienen lavadas, rayadas o picadas.
- Estima cuánto comen tus hijos y compra sólo lo necesario para la semana, a fin de que la comida se mantenga en buenas condiciones, no se desperdicie y no gastes dinero de más.