¿Qué aprenden los niños en preescolar?

¿Cómo será su día a día? ¿Qué asignaturas tendrá? Descubre todo lo que conseguirá durante este período

Seguro que cuando empiecen las clases, casi todas las tardes le preguntarás a tu hijo: “¿Qué has hecho hoy?”. Y él, que habrá salido disparado de la escuela y estará comiendo la merienda para ir pronto a jugar, fruncirá el ceño, obligado a recordar un pasado muy, muy lejano. Al cabo de unos segundos llegará su escueta respuesta:

“Recortar”. Y tú, curiosa y responsable, insistirás: “¿Y qué has recortado?”. “Los números”, dirá el niño armándose de paciencia. “¿Pero ya sabes los números? ¿Hasta 10? ¿Hasta 100?”, preguntarás mientras corres detrás de tu pequeño.

Es muy probable que tu hijo no te proporcione una información clara sobre sus actividades y su nivel de conocimientos. No te preocupes. Cada día aprende habilidades nuevas siguiendo un método que se adapta a su desarrollo.

Por ejemplo, a los 2 años le enseñan a lavarse las manos, a los 3 ya sabe distinguir un cuadrado de un triángulo, a los 4 cuenta hasta 20 y a los 5 años aprende a sumar 2 y 2. Pero estas “asignaturas” son flexibles y se integran en un programa en el que los objetivos y los métodos de enseñanza se adaptan a la madurez del niño.

Además, en la escuela no sólo adquiere conocimientos concretos; también aprende a aceptar su propio cuerpo, a ser más autónomo, a concentrarse para resolver tareas, a compartir o a amar la naturaleza. Y todo esto en un ambiente afectivo y alegre.

El escenario. El primer contacto del niño con la escuela no es fácil: separarse de mamá y papá, estar con otros niños, obedecer a un profesor al que no conoce. La primera tarea es conseguir que el pequeño se sienta cómodo y motivado, y por eso el aula se adapta a sus necesidades.

La evaluación. En esta etapa educativa la evaluación tiene como objetivo principal conocer mejor al niño. Las notas buscan identificar su nivel de madurez y su capacidad de adaptación, sus puntos fuertes y las dificultades que tiene (qué hábitos y materias le cuesta más aprender, cuándo le es más difícil concentrarse, qué métodos no se adaptan a su personalidad).

Por eso no tiene que pasar exámenes ni controles, ni habrá puntuaciones en su boleta de notas.

La profesora valorará su trabajo y su comportamiento diario y trasladará esta valoración a los padres con indicaciones como éstas: “lo hace siempre”, “algunas veces”, “lo hace con ayuda”, “no lo hace nunca”, “avanza notablemente”, “destaca”.

Así los padres sabrán qué habilidades tienen que reforzar y cómo estimular el aprendizaje de su hijo. Y así cada niño es tratado como un ser individual, con su propio ritmo y personalidad, sus capacidades y sus sentimientos.


En el ambiente escolar
El niño no permanece sentado todo el día. La alfombra y los rincones del aula también son escenarios importantes: muchas actividades se realizan en grupo, sentados en círculo alrededor de la profesora o formando pequeños grupitos en distintos espacios de la clase.

Así aprenden canciones y rimas, juegan y hacen teatro, desarrollan su lenguaje oral y comparten experiencias.

2 años: adquiriendo autonomía
Esta etapa está muy marcada por la flexibilidad. Los profesores planean temas semanales o mensuales, pero las actividades se improvisan día a día. Las clases se adaptan a las respuestas y a las necesidades de los pequeños. Aunque dedican momentos a trabajar en una materia común o en actividades de grupo (como leer cuentos o cantar), la mayor parte del tiempo el niño tiene libertad para escoger qué desea hacer y cómo hacerlo.

4 años: abrirse al mundo
El niño ya tiene conciencia de lo grande y diverso que es el mundo. En las clases se colocan calendarios que sitúan al pequeño dentro de un contexto temporal y cada día se marca con un dibujo referente al tiempo que hace (sol, lluvia, viento). El niño aprende las estaciones del año a través de ejemplos: la primavera es un buen momento para estudiar el ciclo de las plantas; en verano llegan las vacaciones y se puede viajar a distintos sitios (montaña, playa, desierto).

5 años: preparándose para Primaria
El pequeño está acostumbrado a su jornada escolar y las exigencias crecen. Hay que aprender a mantener una actitud correcta en clase, a prestar atención, a presentar los trabajos ordenados. La lectura y la escritura cobran importancia y se introducen las primeras operaciones matemáticas. El niño se prepara para Primaria. El profesor adaptará sus métodos a un niño concreto si considera que tiene necesidades educativas especiales.