Más noticias

Las tareas cotidianas son benéficas para el desarrollo cognitivo en la vejez

Según un estudio, indica que los más sedentarios resultaron tener una actividad eléctrica cerebral más lenta

Las actividades cotidinas y de limpieza ayudan a las personas de la tercera edad.
Las actividades cotidinas y de limpieza ayudan a las personas de la tercera edad.

México

La denominada actividad física incidental o no estructurada de las tareas domésticas resulta benéfica para el desarrollo cognitivo de los adultos mayores, informó hoy la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El ejercicio leve aplicado a labores como cuidar a los nietos o a un enfermo, subir escaleras o inclusive la jardinería son tan eficaz para la salud cerebral de la tercera edad como lo sería una rutina de ejercicios físicos.

Esta es una de las conclusiones del estudio "Evaluación multimodal de los efectos de la actividad física en adultos mayores" realizado por especialistas del Laboratorio de Psicofisiología del Instituto de Neurobiología (INb) de la UNAM.

Se realizaron estudios comparativos entre dos grupos de adultos mayores sanos, uno con un estilo de vida más activo físicamente, y otros más sedentario.

Al contrario de otros estudios que comparan la actividad física estructurada- como puede ser el gimnasio o una serie de ejercicios cuantificados- el de la UNAM se basó en las "tareas cotidianas como subir escaleras, caminar al autobús, limpiar la casa o el jardín", entre otras.

La directora de la investigación, Thalía Fernández, explicó que utilizaron la Encuesta de Actividad Física de Yale en 100 adultos mayores, separando a los participantes en dos grupos: activos y pasivos.

Mauricio González, un estudiante que estuvo presente en la investigación, expuso que "más allá de la actividad física estructurada, el cuestionario mide el esfuerzo que desempeña un individuo por el simple hecho de cambiar algunos hábitos", en referencia a las actividades cotidianas.

Para obtener resultados convincentes realizaron electroencefalogramas para comparar la actividad cerebral.

Los más sedentarios resultaron tener una actividad eléctrica cerebral más lenta, que se parece a la de quienes presentan riesgo de deterioro cognitivo.

Los resultados sugieren "que la actividad física incidental podría prevenir el desarrollo de patologías neurocognitivas en esta etapa de la vida", dijo Fernández.