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La razón por la que ciertos ruidos irritan de verdad a algunas personas

Las personas con un trastorno llamado misofonía sienten un odio intenso ante sonidos concreto

Puede tener efectos físicos, como un aumento de la tasa cardiaca y sudor en las personas con misofonía.
Puede tener efectos físicos, como un aumento de la tasa cardiaca y sudor en las personas con misofonía.

Estados Unidos


La mayoría de las personas pueden recordar algún momento en que cierto sonido les molestó (como puede ser cuando su compañero de oficina presiona el botón de su bolígrafo repetidamente), pero para algunas personas dichos sonidos son totalmente insoportables. Y una nueva investigación sugiere que las anomalías cerebrales podrían explicar por qué.

Las personas con un trastorno llamado misofonía sienten un odio intenso ante sonidos concretos, como el de masticar, respirar o abrir o cerrar repetidamente un bolígrafo. Estos desencadenantes pueden provocar una respuesta inmediata y fuerte de "lucha o huída" en las personas con el trastorno.


"Espero que esto tranquilice a los que lo sufren", dijo el autor principal del estudio, Tim Griffiths, en un comunicado de prensa de la Universidad de Newcastle.

"Yo mismo formaba parte de la comunidad escéptica hasta que vimos a los pacientes en la clínica y comprendimos hasta qué punto las características eran sorprendentemente parecidas", añadió. Griffiths es profesor de neurología cognitiva en la Universidad de Newcastle y en el Colegio Universitario de Londres en el Reino Unido.

Los investigadores realizaron escáneres cerebrales a 20 personas con misofonía. También realizaron escáneres cerebrales a 22 personas saludables para poder comparar. Entre las personas con la afección, los escáneres cerebrales mostraron una anomalía en su mecanismo de control emocional que hace que su cerebro se acelere cuando escuchan los sonidos desencadenantes.

Los escáneres también revelaron que la actividad cerebral en las personas con el trastorno se origina a partir de un patrón de conectividad distinta en el lóbulo frontal. Esta área normalmente suprime una reacción anómala a los sonidos, explicaron los autores del estudio.

Además, los investigadores encontraron que los sonidos desencadenantes tenían efectos físicos, como un aumento de la tasa cardiaca y sudor en las personas con misofonía.

Los hallazgos podrían ayudar finalmente a la creación de tratamientos para esta afección, indicó Griffiths. El estudio también podría animar a los investigadores a buscar cambios parecidos en el cerebro en otros trastornos asociados con "reacciones emocionales anómalas", comentó.

El líder del estudio, Sukhbinder Kumar, añadió que "muchas personas con misofonía verán esto como una buena noticia, al ser la primera vez que se ha demostrado que hay una diferencia en la estructura y la función cerebral de las personas que lo sufren". Kumar también trabaja en el Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle y en el Colegio Universitario de Londres.

Kumar dijo que las personas con este trastorno presentaban señales y síntomas parecidos. "Sin embargo, el síndrome no está reconocido por ninguno de los esquemas de diagnósticos clínicos actuales. Este estudio demuestra la presencia de cambios cerebrales críticos como evidencia añadida a fin de convencer a la comunidad médica escéptica de que se trata de un trastorno genuino", señaló en el comunicado de prensa.

"Mi esperanza es identificar la marca distintiva cerebral de los sonidos desencadenantes; esas marcas distintivas pueden usarse para el tratamiento, como por ejemplo para la retroalimentación neuronal, en la que las personas pueden autorregular sus reacciones al observar qué tipo de actividad cerebral se está produciendo", dijo Kumar.

Los hallazgos aparecen en la edición del 3 de febrero de la revista Current Biology.