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Mendoza, el paraíso del vino en Argentina

El andar por tierras mendocinas lleva marcado el sabor del Malbec, una verdadera experiencia enoturística.

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Mendoza es una de las grandes capitales mundiales del vino junto con San Francisco y el valle de Napa, en Estados Unidos; Bilbao y la Rioja, en España; Oporto, en Portugal; Burdeos, en Francia; Florencia, en Italia y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.
Mendoza es una de las grandes capitales mundiales del vino junto con San Francisco y el valle de Napa, en Estados Unidos; Bilbao y la Rioja, en España; Oporto, en Portugal; Burdeos, en Francia; Florencia, en Italia y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

Buenos Aires, Argentina

Este destino colma de placeres a los viajeros que llegan a recorrerlo con los sentidos a flor de piel.

A través de la vista se colecciona el tono rubí de una copa de Malbec, el anaranjado incandescente del atardecer y, por supuesto, el blanco del Cordón del Plata, ese conjunto montañoso que custodia cualquier ruta enoturística por esta latitud.

Apenas se pone un pie fuera del aeropuerto internacional de Mendoza -la capital de la provincia homónima, situada a una hora y media de vuelo al oeste de Buenos Aires-, vides sembradas en el exterior dan la bienvenida a los visitantes y dejan en claro que aquí la vida gira alrededor de las uvas.

La producción vinícola y el ecoturismo son de las principales actividades económicas de la zona.

Distribuidas en regiones vitivinícolas -entre ellas el Valle de Uco-, Mendoza presume alrededor de mil bodegas que en conjunto producen aproximadamente el 70% del vino argentino. De estas bodegas, unas 120 están abiertas al turismo. Y no solo eso, la vid tiene echadas fuertes raíces en cada lugareño.