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Un recorrido por las islas de Holanda

En el norte de Holanda estas islas ofrecen planes sencillos pero inolvidables

La isla de Texel, a solo unas horas de Ámsterdam, es uno de los paraísos naturales en el mar de Wadden.
La isla de Texel, a solo unas horas de Ámsterdam, es uno de los paraísos naturales en el mar de Wadden.

Redacción.

Cuando se habla de Holanda, enseguida vienen a la mente postales como la ciudad vieja, canales, cafés y museos de Ámsterdam; el palacio de La Haya, el puente Erasmus de Rotterdam o los campos
de tulipanes y los molinos de viento Kinderdijk, pero en las costas del existe una histórica región que guarda inolvidables sorpresas para el viajero.

Se trata de las islas holandesas, que ofrecen un paisaje y una naturaleza perfectamente conservadas, con playas vírgenes de arena blanca y pueblos idílicos.

Son cinco islas muy diferentes entre sí, pero con un indudable encanto, donde se puede disfrutar de interesantes planes turísticos, como complemento de las visitas a los innumerables atractivos que ofrece este país en su parte continental y urbana.

Tres de las islas -Schiermonnikoog, Ameland y Texel-, que conforman parte del "collar de cinco perlas", se encuentran en el Mar de Wadden, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Algunas están deshabitadas, además van declinado de tamaño, de oeste a este, y su paisaje va cambiando debido a la influencia de la erosión, las mareas y las corrientes marinas, según la organización Wadden Sea World Heritage. Las otras dos islas, Pampus y Vuurtoreneiland, forman parte del mar interior IJmeer.

Caminata por las marismas/Schiermonnikoog

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Si se busca paz y tranquilidad, pero también practicar un poco de ejercicio con una dosis de aventura en medio de la naturaleza salvaje, la isla de Schiermonnikoog es la mejor opción, de acuerdo a la NBTC.

Situada en la provincia de Frisia, esta isla solo se puede recorrer a pie, en bicicleta o en carruaje de caballos, ya que desde hace tiempo la circulación en coche está prohibida para los no residentes.

Una opción reservada para los más aventureros consiste en llegar a Schiermonnikoog practicando lo que los holandeses llaman 'wadlopen', es decir caminar sobre las marismas.

Con la marea baja, el mar de Wadden deja al descubierto bancos de arena que es posible atravesar caminando hasta llegar a la isla, concertando una excursión guiada e ir bien equipados para poder caminar sobre el lodazal.

La recompensa, al final de esta excursión, es disfrutar de una extraordinaria reserva natural encontrándonos con colonias de focas, aves y gran variedad de flora.

Gozar del arte nórdico/Ameland

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En esta pintoresca isla del mar de Wadden también es posible disfrutar del arte. Durante noviembre 70 artistas procedentes de Alemania, Dinamarca, Suecia y Holanda exhiben sus trabajos por toda Ameland.

Los espacios de exposición son muy variados, se pueden admirar obras en iglesias, galerías de arte, museos, ayuntamientos o granjas, mientras que el salvaje paisaje natural de la isla también sirve como escenario para algunos artistas.

Además de las exposiciones, los visitantes pueden disfrutar en Ameland de actuaciones nocturnas y talleres.

Degustar un cordero exquisito/Texel

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Situada a un par de horas de Ámsterdam, a Texel se le considera un paraíso natural por sus dunas vírgenes y sus hermosas y desérticas playas de arena blanca. Es una isla con un paisaje único y fascinante.

Esta isla también es conocida por su gastronomía, ya que allí se cría una afamada raza de corderos
que, al alimentarse en prados de suelo salino, presentan un extraordinario sabor.

Celebraciones fortificadas/Pampus

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¿Celebrar un cumpleaños en el fuerte de una isla? En la isla fortificada de Pampus, también muy cerca de Ámsterdam, se puede, de acuerdo con la Oficina de Turismo y Congreso de Holanda NBTC.

El fuerte fue construido en el siglo 19 y formaba parte del plan militar concebido para defender la ciudad de los ataques extranjeros a través del río Ij y, tras ser clausurado en 1933, fue ocupado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, para después caer en decadencia hasta su restauración en la década de 1990.

En 2011 se abrió en su nueva condición de primer Centro Nacional de Visitantes de la Línea de Defensa de Ámsterdam.

Tan sólo accesible en barco, la isla se puede alquilar para distintas celebraciones, como cumpleaños o bodas, y su visita se completa con un audioguía que va descubriendo todos los secretos que se esconden tras ese antiguo fuerte holandés.

Cenando en una isla desierta/Vuurtoreneiland

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También muy cerca de Ámsterdam se encuentra Vuurtoreneiland (Isla del Faro), una ínsula desierta en la que es posible vivir una experiencia culinaria única, la de cenar en una reserva natural, rodeado de animales y de naturaleza salvaje, según la NBTC.

El restaurante, ubicado en el fuerte que hay en la isla, ofrece un menú de cinco platos que cambia cada mes: pescado, carne y verduras de temporada, todo suministrado por proveedores locales y cocinado con sumo cuidado sobre leña.

A esta isla solo se puede acceder a través de un barco que parte del Hotel Lloyd, muy cerca del centro de Ámsterdam.