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Pleito pasional estaría detrás de la masacre en Juticalpa

Según las investigaciones, circunstancias amorosas de una de las mujeres provocó la brutal matanza contra las seis personas

El cuerpo de Beyra Inestroza Calderón fue velado en el barrio Las Acacias, de Juticalpa.
El cuerpo de Beyra Inestroza Calderón fue velado en el barrio Las Acacias, de Juticalpa.

Olancho, Honduras

Una contundente amenaza de muerte, presuntamente por cuestiones pasionales, habría sido el detonante de la masacre de seis personas, ocurrida el domingo, en la colonia Modelo, de esta ciudad.

Esa es la conjetura que ha cobrado fuerza con las investigaciones trabajadas por los cuerpos de seguridad del Estado.

“Hay información que se ha obtenido de familiares y personas que tienen relación con el hecho y la principal hipótesis que se maneja es relacionada con una amenaza que sufrió una las mujeres que se encontraba en el lugar”, dijo el portavoz de la Policía, Jair Meza.

Para llevar a cabo las averiguaciones fue necesario movilizar desde la capital un equipo especial de investigación perteneciente a varias unidades de la Policía Nacional y Ministerio Público.

De distintos lugares

El séxtuple crimen se suscitó en una pequeña cuartería hasta donde llegaron varios gatilleros, a eso de las 11:00 am, según el informe policial.

Meza informó sin detallar con precisión que las víctimas eran originarias de Tegucigalpa, de Juticalpa y del departamento de Colón.

Las autoridades de la Secretaría de Seguridad aseguraron que están a la espera de los resultados que emanen del trabajo científico y técnico en la escena del crimen.

“Estamos investigando los motivos por qué estas personas estaban en ese lugar si no todas eran originarias de Juticalpa”, enfatizó Jair Meza.

En un inicio se dijo que los ahora occisos laboraban en un centro comercial de esta ciudad y otros en la frontera entre Nicaragua y Honduras.

Luego de las autopsias practicadas por un equipo forense que viajó desde la capital, la mañana de ayer fueron entregados los cuerpos a los familiares, para que les pudieran dar cristiana sepultura.

Una de las víctimas mortales que respondía al nombre de Beyra Yolibeth Inestroza Calderón fue velada en el barrio Las Acacias y después llevada hasta la aldea San Marcos, siempre en la jurisdicción de Juticalpa, adonde la enterrarían.

La consternación era evidente entre los parientes de la mujer, quienes no creían lo ocurrido, ya que, según ellos, no tenía problemas con nadie.

Asimismo, las otras personas muertas en la masacre fueron trasladadas a sus lugares de origen.