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El desempleo y sus efectos en la relación de pareja

La falta de trabajo no solo perjudica las finanzas del hogar, puede llegar a desestabilizar hasta la vida conyugal

Una mente saturada de preocupaciones y estrés,  ocasiona escasa relajación y una mala respuesta sexual. Foto Istock
Una mente saturada de preocupaciones y estrés, ocasiona escasa relajación y una mala respuesta sexual. Foto Istock

El apetito sexual puede estar influido por la crisis económica. Estar en una situación de desempleo afecta a la autoestima, quizás más al hombre por temas culturales.

La pérdida del empleo y los problemas de dinero se traducen además, en insomnio, en ansiedad por no llegar a fin de mes, mientras que las preocupaciones al pensar en las posibilidades de encontrar otra ocupación laboral, en cuánto de complicado será, pueden acabar por minar la confianza y crear estrés.

Se percibe más en los varones que en las mujeres. Si bien hace tiempo el deseo sexual hipoactivo en el hombre apenas estaba referenciado, la amenaza de perder el empleo o encontrarse en el paro ha propiciado un aumento de consultas, y la presencia en ellas de problemas de disfunción eréctil.

Una mente saturada de preocupaciones y estrés, ocasiona escasa relajación y una mala respuesta sexual. De manera paralela a estas circunstancias, se analiza en cada paciente si hay cuestiones físicas, tales como diabetes, hipertensión, dolencias cardiovasculares, y también secuelas de algún tipo de accidente u operación. Como causas únicas o complementarias.

Vivir conlleva tener problemas y la crisis es una más. La diferencia a la hora de mantener viva la pareja y el deseo, viene marcada por las habilidades para “resolver” los conflictos de cada uno, pese a que también influye el punto en el que se encuentre cada noviazgo o matrimonio.

Las uniones más vulnerables, son aquellas “maduras” y con “más cargas económicas” que enfrentar, si bien entiende que, al igual que la crisis afecta independientemente de la edad, con la inapetencia sexual ocurre un poco lo mismo.

Otro aspecto en el que inciden ambos es que a las influencias que las preocupaciones tienen en el deseo, hay que sumarle la caducidad de la pasión, que suele situarse en una media de dos años.

En este sentido, el psicólogo Robert Sternberg, contempla tres componentes en el amor: compromiso intimidad y pasión, y “la crisis puede afectar negativamente tanto a la intimidad como a la pasión”, apostilla esta docente.

El desempleo obliga a alterar horarios y cambiar roles, y esto también perjudica, agrega. “Un empleo te ayuda a organizar el tiempo, a poner en práctica lo de irse juntos a la cama, y haya o no haya relaciones sexuales, genera un contacto. Es en buena medida por el trabajo que uno sabe a qué hora cena o se acuesta. Pero si al día siguiente no tengo que madrugar o puedo ir a dormir a la hora que sea…” eso cambia.

Encarnación Sueiro, terapeuta, estima que, llegados al escenario del paro, si se instauran unos hábitos, se regulan horarios y se busca el “prisma más positivo” el desempleo también puede significar más tiempo para compartir, algo que puede traer consigo felicidad, aunque también es posible que más conflictos y roces, sobre todo si “no se ‘resuelve’ hablando”.

¿Por qué? Porque el “éxito” está en buena medida condicionado por la capacidad de reconvertirse y por una comunicación fluida. Con todo, recomienda que se acuda a consulta siempre que se crea que hay un problema.

¿Sigue siendo un tabú recurrir a un médico ante la falta de deseo o respuesta sexual? El doctor Varela cree que en la última década ha habido una importante evolución, pero todo “continúa dependiendo” de la educación, por lo que existen diferencias entre las parejas de mayor edad y las jóvenes.