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Trucos para evitar el aburrimiento en pareja

Algunos consejos sencillos pueden ser eficaces para evitar que el tedio y la rutina corroan la relación

La irónica frase de que las parejas mueren más por falta de creatividad e imaginación que de amor y afinidad suele ser razonable y se hace realidad con más frecuencia de lo que muchos piensan.
La irónica frase de que las parejas mueren más por falta de creatividad e imaginación que de amor y afinidad suele ser razonable y se hace realidad con más frecuencia de lo que muchos piensan.

¿La monotonía cotidiana de lo establecido ha sumido su vida de pareja en la inercia? ¿Los días pasan sin que haya sorpresas, estímulos ni ilusión? ¿Siente que no ocurre nada nuevo y que ya está todo dicho y hecho? ¿Los silencios pesan como el cemento y el sexo ha pasado del rojo de la pasión al gris del tedio?

El “diagnóstico” de estos trastornos es “aburrimiento”. Si padece los síntomas de este problema recuerde que aburrirse y amarse son términos irreconciliables. Para evitar que el tedio se instale en su relación aquí van algunos consejos:

Tome conciencia del problema y la solución
El primer paso consiste en darse cuenta de que el tedio no es un asunto inevitable ni secundario y que realmente va erosionando la relación, haciendo que ésta caiga en la apatía y se vuelva frágil, se convierta en una mera coexistencia tolerada o se resienta cuando uno de los miembros busca “fuera” a través de un amante, la novedad y estímulos que no encuentra en la relación.

También hay que hacerse consciente de que, por medio de una comunicación y un diálogo auténtico, se pueden introducir variables que suavicen la rutina y restablezcan el entusiasmo por compartir experiencia y llevar una convivencia positiva.

Revise sus actitudes interiores
El tedio no se supera siguiendo una serie de “recetas para divertirse” que tarde o temprano suelen dejarse de lado, sino, sobre todo, cambiando la percepción de uno mismo y el otro, así como de las posibilidades de llevar otra existencia.

Es importante que cada uno crea que es posible cambiar pese a la edad o las circunstancias. También es fundamental convencerse de que el otro tiene estas mismas potencialidades.

Modifique su realidad
Para vencer la rutina no basta con modificar el mundo interior, además hay que modificar algunas circunstancias externas. Arriésguese a que ocurran cosas nuevas sin pretender mantener un control absoluto sobre ellas (lo cual quita espontaneidad y además es imposible) y permita que las pequeñas sorpresas ocupen lugar en su jornada cotidiana, ya que satisfacen tanto a quien las da como a quien las recibe.También conviene cambiar y variar los escenarios, personas y actividades que se frecuentan en pareja.

Viva con coraje
Deje de lado el miedo al ridículo, al “qué dirán” y al control social, que hasta ahora sólo le han llevado a vivir en el repliegue emocional en lugar de experimentar la expansión vital y acepte la posibilidad de que algunos de sus nuevos intentos por cambiar no lleguen a buen puerto. En lugar de verlos como un fracaso percíbalos como escollos que suponen un aprendizaje en su nuevo camino y que pueden rectificarse si se analizan con la pareja, corrigiendo el rumbo si es necesario.

Mantenga un espacio para sí mismo
Así como es importante dedicar un tiempo a estar juntos y recuperar la relación, manteniendo al margen a las personas que puedan interferir, también importa actuar por separado.

Las parejas que pasan demasiado tiempo juntas deben intentar hacer cosas de forma individual y no depender tanto del otro, porque la idea de que “tenemos que hacerlo todo juntos porque si lo hago solo está mal” sólo conduce a que no haya sorpresas y novedades, y a que no se renueve la relación.

Paradójicamente, el reservar un tiempo para uno mismo no separa, sino que une más, al renovar el interés del uno por el otro, al igual que sucedía en las primeras épocas de la relación, caracterizada por el estimulante descubrimiento mutuo.