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Que el dinero no destruya tu relación

El endeudamiento no solo causa tensión, también daña la vida sexual de las parejas


Los problemas financierospueden ser causantes de pleitos y hasta de divorcios porque afectan directamente la vida sexual de pareja.

Según la antropóloga Helen Fisher, investigadora de la Universidad de Rutgers, esas preocupaciones en torno al dinero y al trabajo elevan los niveles de dopamina en el cerebro, haciéndonos más susceptibles a la atracción. Además de que, en esos momentos de incertidumbre, es más probable que las personas busquen mayor contacto físico por la sensación de bienestar que este provoca; como una especie de ansiolítico natural.

Aunque no hay que olvidar que si la persona incrementa su carga de trabajo como una forma de aumentar sus ingresos, esto podría generarle un exceso de fatiga y, entonces, mermar el deseo en lugar de estar más dispuesto para la intimidad.

También, la falta de certeza económica puede modificar los planes reproductivos de las parejas y las tendencias en el uso de anticonceptivos. En tiempos de crisis, tener hijos parece ser una decisión que tiende a pensarse más. Según una nota del Chicago Tribune, para algunos no es el momento idóneo y es preferible esperar a un momento de mayor certeza económica antes de incrementar las responsabilidades y traer a la familia una nueva boca que alimentar.

La diferencia a la hora de mantener viva la pareja y el deseo viene marcada por las habilidades para resolver los conflictos de cada uno, pese a que también influye el punto en el que se encuentre cada noviazgo o matrimonio.

Las uniones más vulnerables, son aquellas maduras y con más cargas económicas que enfrentar, si bien al igual que la crisis afecta independientemente de la edad, con la inapetencia sexual ocurre un poco lo mismo.


Sentarse a hablar. El dinero forma parte de su vida y, por tanto, de su relación, de manera que de nada sirve intentar negarlo. Cuando una pareja se sienta a hablar de sus finanzas abiertamente, la tensión por el tema del dinero desaparece automáticamente.

Busca un plan de acción. No es conveniente decir de entrada un “no” rotundo a una propuesta realizada por tu pareja, ya que creará tensión y desconfianza. Expresa tu opinión con argumentos y razonadamente.

Repartir la responsabilidad. No es beneficioso para la pareja que solo uno se encargue de la administración y de la economía familiar, ya que puede hacer que la otra persona se sienta inferior y dependiente, dos sentimientos muy negativos para cualquier relación de pareja. En otras ocasiones, el miembro de la pareja que se ocupa exclusivamente de la administración económica familiar puede verse abrumado, sobre todo en épocas de crisis.

Asesórate. Para ayudarse uno a otro con su economía, te recomendamos leer cómo hacer un plan de ahorro anual paso a paso y estos consejos para conseguir tener libertad financiera y no ahogarte en deudas.

Crear acuerdos. El hecho de que uno de los miembros de la pareja aporte más dinero que el otro no tiene que ser un problema. Lo más natural es compartir el dinero y que todo sea de los dos, sin que ninguno se sienta menos que el otro.