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“Me gusta mi jefe”: qué hacer y cómo actuar

Surge el amor cuando el patrono y su subordinado tienen una relación muy estrecha

Nada le impide pensar que el amor de su vida puede estar en cualquier lado, y es por ello que no puede descartar la posibilidad de que sea su jefe.
Nada le impide pensar que el amor de su vida puede estar en cualquier lado, y es por ello que no puede descartar la posibilidad de que sea su jefe. /

Normalmente, un jefe suele ser una figura autoritaria por la cual se siente respeto y veneración, más allá de cualquier otro sentimiento que se pueda identificar entre el largo abanico del cual disfrutan los seres humanos. Sin embargo, no existe nada imposible, y es por ello que puede llegar un día en que se dé cuenta de que algo ha cambiado en la manera de mirar a su jefe.

Aunque no es algo extremadamente común, puede suceder sobretodo cuando el jefe y subordinado tienen una relación muy estrecha y pasan muchas horas mano a mano.

Evidentemente se encuentra en una posición complicada ya que este tipo de relaciones no suelen funcionar. El amor entre dos personas que trabajan juntas es complicado, pero si además entre ambas existen diferencias jerárquicas, la complejidad se maximiza.

Es complicado separar posiciones, y es por ello que es fácil no poder aislar el trabajo de una relación personal o saber que cuesta mucho no mezclar los problemas emocionales y personales de los laborales y que muchas veces transporta a su esfera laboral algo de la privada y viceversa. Esta es una de las cosas que llena de complejidad una relación entre dos personas que trabajan juntas, ya que fácilmente pueden confundirse los papeles, además que en el caso de que la relación acabe mal, poca cosa podría hacer para que no viera reflejado esto en el trabajo.