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Aumentos y bonos

Claro que el poder adquisitivo de los recursos familiares o personales se va deteriorando y no hace falta recordar aquellos tiempos del dos por uno, cuando hasta por centavos se adquirían productos, pero algo muy diferente es compensar la pérdida de la inflación, de la depreciación o de la devaluación, todos ellos conceptos sumamente complejos explicados en las aulas, pero sentido en el día de todos los ciudadanos. Aludimos a esta reflexión porque hace unos meses, el aumentazo, consagrado ya con la acreditación, para los diputados levantó tormenta que ha amainado y solo ellos recuerdan, con suma alegría, al final de mes cuando miran la libreta.

Ahora es que en el Hospital Escuela Universitario los directivos o ejecutivos recibirán un bono, el calificativo lo dejaremos para las redes sociales, el caso es que, sobre lo que establece la ley para todos, las pagas extras incluidas, se suma un plus por la responsabilidad administrativa y solidaria que el cargo amerita. Lenguaje muy especial, puesto que en la naturaleza se establece el desempeño eficaz y el deber del cumplimiento de una misión, en este caso en el HEU; la responsabilidad y solidaridad van incluidas en el deber asumido que es respondido con el derecho al salario o gastos de representación, justificados, en el desempeño de la labor.

La sabiduría popular entrega, proveniente de un poema de un autor clásico español, aquello de “yo me lo guiso y yo me lo como”, que podemos aplicar en los dos casos a los que aludimos. Los diputados en el Congreso aprueban las cuentas de los recursos públicos, lo guisan y lo comen. En el HEU la directiva realiza una similar labor, aunque hiriente, más directa, puesto que el centro hospitalario tiene numerosas carencias que afectan inmediatamente la atención a los pacientes. Pero les llega la asignación presupuestaria y de ahí en adelante la historia se quiere escribir como un guiso.

Apelar a estatutos en estos días es un arcaísmo en la mayoría de las profesiones que hace más de una década intentaron asegurar conquistas salariales a través de salarios mínimos. La implosión del sistema no tardó y aquellas conquistas, como se califican, quedaron congeladas. En el hospital, administrado por la Unah, no se ignora esta realidad, por ello acudir a lo fenecido para justificar o explicar el bono, aunque no se haya pagado, pero está ahí, es intentar defender lo indefendible y desde todo punto injusto dadas las necesidades del hospital y el pago puntual a los empleados, desde la cúpula a abajo. No se trata de responsabilidad solidaria, sino del fiel cumplimiento de contrato por ambas partes, en lo demás, respetados los derechos, los deberes, aceptados como compromiso, han de marcar con fidelidad la agenda de cada día sin necesidad de plus.