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Jubilación y.....

¿Jubilación? ¡Qué privilegio e ilusión! Al decir privilegio no queremos negar el derecho ganado con años y años de religiosa cotización que, aunque en la juventud, al principio de la vida laboral parece doler la deducción por planilla, a medida que pasan los años se recuerda con gratitud a aquellos que animaron para la integración plena en un sistema de jubilación y pensión. Insistimos en el derecho ganado, pero no olvidamos a una gran mayoría de hondureños que no tuvieron oportunidad de ir asegurando su futuro, cuando las fuerzas fallan, cuando toca a la puerta el relevo que, muchos veces, llega antes de lo deseado. No hay jubilación universal, la pensión o jubilación del Seguro no llega a paliativo, pero peor para los que nada reciben.

Hacemos esta referencia por el trabajo periodístico de la Unidad de Investigación de LA PRENSA en su edición de ayer en el que muestra, con documentación de respaldo, cómo una persona con una jubilación mensual superior a los 22 mil lempiras laboraba en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica con un sueldo de 37 mil lempiras mensuales. Nadie sabía nada, pero al comenzar las indagaciones el Tribunal Superior de Cuentas comenzaron los movimientos para enderezar más que el entuerto, pero diez meses después seguían “cayendo” los dos pagos.

Y “de haberlos, haylos”, expresión popular para señalar la existencia de personas y situaciones envueltas en misterio, tal y como transcurrieron estos años en este caso concreto y tras el cual la Enee, como requisito obligatorio en la contratación de personal debe exigir constancia de que las solicitudes laborales deben estar acompañadas de constancias de no tener jubilación en alguno de los institutos de previsión. Pero seguirá habiéndolos porque donde se hace la ley se hace trampa y hallarán agujeros o esquinas oscuras para rendir pleitesía y hacer favores.

En la mayoría de los países la jubilación tiene dos caras, una la de respetar el derecho de quienes cumplen las condiciones, edad y cotizaciones, para obtener un ingreso mensual de por vida. Pero también dar la oportunidad de ingreso al mundo laboral a los jóvenes que se vienen abriendo camino de manera que en otros lugares con la jubilación se cierra la oportunidad de seguir con trabajo remunerado, puesto que, de por vida, se asegura un ingreso. Desgraciadamente sobran dedos de las manos al contar los institutos de previsión, pero el mayor problema está en crear conciencia en los hondureños de la necesidad de ahorrar, de mirar a futuro cuando por la edad sean necesarios los recursos que ya no llegan quincenal o mensualmente.