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Los buenos son más

San Pedro Sula, Honduras

Las fanfarrias no debieran opacar la dimensión y el significado de las acciones ni debieran distraer los recursos y atención de los nobles objetivos en la lucha contra la corrupción, que tiene que dar más y notables sacudidas para que caiga la podredumbre que aún se sostiene en las ramas a fin de que se muestre el camino a quienes aprovechan el poder para el enriquecimiento personal desmedido no explicable y, mucho menos, justificable con los ingresos legales.

Las reacciones han sido múltiples y muy diversas, desde llamarada de tusa hasta red delictiva alimentada con una “caja chica” de la que salían decenas de cheques; desde golpear el punto débil hasta calificar la captura como inicio de la desarticulación del crimen organizado. Los hechos están ahí y después de años de buscar, acumular y valorar pruebas se realizó la acción policial y se llevó a cabo la audiencia de declaración de imputado con orden de detención, señalando para la mañana de ayer viernes la audiencia inicial con valoración de las pruebas contra la ex primera dama Rosa Elena Bonilla.

Para el Consejo Nacional Anticorrupción, en primera línea en este complejo enfrentamiento bélico, la labor de años va dando resultados, que exigen una determinante acción de la Fiscalía y resoluciones claras en los tribunales, pues solo es el comienzo de un largo camino en “la desarticulación de los grupos de criminalidad organizada que se han conformado para sustraer fondos públicos durante mucho tiempo en el país”. Que se creen o integren redes delictivas no sorprende, lo que asusta es que las instituciones y organismos defensores de los recursos del Estado son entidades pasivas condicionadas por los colores en el poder o la influencia en los círculos políticos. En pocas palabras, la plaga de la impunidad.

Tanto bienes supuestamente declarados en el Tribunal Superior de Cuentas o no declarados, que es peor, no hicieron saltar las alarmas en el organismo contralor y evaluador de los ingresos de empleados ligados al presupuesto nacional. Con tantos maestros, secretarias, enfermeras, catedráticos, personal del área administrativa, de servicio o aseo que no manejan recursos públicos no hay tiempo para mirar a las alturas, donde se firman contratos, donde las licitaciones vuelan y donde se distraen los millones al ámbito individual o familiar.

Las declaraciones en el TSC debieran ser selectivas a aquellas personas, funcionarios, cuyas decisiones impactan, sustantivo impacto es palabra de moda, sobre los recursos del Estado. Dejen tanto papeleo y declaraciones y “apunten” bien, pues la corrupción, de impacto, anida en ramas altas que habrá que seguir cortando hasta eliminar el saqueo del erario o la entrega, con total impunidad, de los recursos públicos. “Fuerza Honduras, los buenos son más”, tuiteó el exvocero de la Maccih, Juan Jiménez Mayor.