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Oportunidad

Muy laborioso sigue siendo el parto de los representantes estudiantiles en los organismos de autoridad de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, pero el mejoramiento del clima interno, así como las más favorables condiciones en el ambiente nacional, han posibilitado el poder echar a caminar el proceso, que debería concluir el próximo mes, pero que se considera, como alta prioridad, una prórroga tanto para las elecciones como en el interinato del rector, que prudentemente lleva el proceso.

El centro de la discordia en esos momentos se halla en el manejo de los fondos que, según los cálculos de la Unah, ascienden a 13 millones de lempiras, cuyo destino será la logística, no la propaganda de los distintos frentes o movimientos. El mayor de los riesgos es la presencia, notable, de recursos externos hacia grupos fuertemente identificados con políticas partidistas ajenas a la universidad que en un pasado muy cercano mantuvieron presa la casa de estudios con la pérdida, incluso, de un período y la finalización de otro a trancas y barrancas, con deficiencias tales que mejor hubiera sido seguir repitiendo la lección.

Algunos movimientos se inclinan porque ninguno de los grupos maneje fondos y que “la Unah asigne recursos iguales para todos, sea supervisado y todos tengamos lo mismo”. Otro de los grupos defiende que “cada uno de los participantes se tiene que autofinanciar”, para evitar la inscripción de “movimientos de maletín solo para recibir dinero”. Todo un galimatías que habrá que ir deshaciendo a medida en que se llegue a acuerdos en las próximas semanas para enfilar la recta final hacia las elecciones.

Resalta el hecho de que para la decisión sobre la Rectoría es necesaria la participación de los reprsentantes estudiantiles, pero la jornada electoral, tentativamente programada para finales de agosto, tiene también dimensión en cada uno de los centros regionales en sus juntas directivas, en las facultades y las carreras. Es el espectro total universitario que recibirá el impacto del resultado electoral, que ojalá sea de una voluntad mayoritaria por el estudio, la convivencia, la tranquilidad, la investigación y la cercanía a las necesidades de la comunidad para buscar, hallar y contribuir a la solución de sus problemas como retribución justa y equitativa a su contribución en el presupuesto universitario.

Esperanzadora la propuesta llevada al Congreso Nacional, pero también portadora de un gran desafío que se transforma en la inmensa oportunidad de dar una respuesta positiva para casi cien mil jóvenes que sí saben, quieren y aprovechan los beneficios de los estudios superiores en la universidad pública y sus centros regionales.