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Serenidad

“Reflexión y serenidad para no crear una albarda jurídica que pudiera lesionar la más sagrada libertad de las personas, como es la libertad de expresión”, es la petición de la Asociación de Medios de Comunicación (AMC) a los diputados, que, aunque han maquillado la iniciativa original, incluso en su denominación, Ley de Estrategia de Ciberseguridad, mantienen el problema de fondo sobre el que hay pronunciamientos con requerimientos para no actuar con premura y ligereza “para evitar que se violenten derechos fundamentales y garantías constitucionales”.

“Si bien es cierto que vivimos la era digital, en que desafortunadamente la falsedad convertida en información corre como la pólvora, haciendo languidecer a la verdad, blindada por el indigno anonimato, no menos cierto es que en la humanidad terminará imponiéndose el buen lenguaje, el que permita la explicación y persuasión para la toma colectiva de decisiones”, señala el pronunciamiento de la AMC.

Combatir el extremismo, “lenguaje punzante y a veces procaz, con acusaciones graves, así como los insultos más salvajes”, con medidas también extremas es tratar de obviar un mar de agitado fondo en el que las nuevas generaciones tratan de abrirse camino, unos para bien y otros para incendiar, de manera que aquello de la evolución y revolución sigue vigente, esta última con barricada muy efectiva de las redes sociales, en las que desaparece la identidad, la distancia, las fronteras y la más elemental huella ética.

El acceso a las redes sociales es universal e infinito, entretenimiento, no educación, arma efectiva y con exacta puntería, bien para desinformar o directamente atacar, sin horario, pues tanto en la mañana, tarde, noche o en horas de la madrugada se cuelan los mensajes. La adicción impide un alto o un paréntesis, lo que significa que hay un campo, siempre receptivo, de cuanto llega y circula por la red. Nada extraño que haya saltado la alarma, sin embargo, “nuestra legislación ya tiene herramientas suficientes para garantizar que la información que se transmita al público se haga con un lenguaje humano y no con una lengua desnaturalizada”.

Los pronunciamientos sobre el contenido de la iniciativa es de rechazo, como lo es también de la numerosísima y supercompleja comisión, así como el “multiconsejo de veedores”, pues a los peligros y riesgos se les puede aplicar aquello de que es peor la medicina que la enfermedad, a la que se debe atacar con la ley vigente y con operadores de justicia capacitados en el ámbito de la ciberseguridad en todas sus dimensiones, pues el honor y la buena imagen es derecho de todos los individuos, y violentarlo, delito, así como el abuso en su defensa.