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Sin vueltas

No hay que darle vueltas, toda inversión se hace para la obtención de beneficios directamente con ganancias, e indirectamente a través del mejoramiento en instalaciones y equipo, aumento de producción y productividad y posición en el mercado que, en el caso de una empresa pública de naturaleza monopólica, buen servicio, como fuente de ingreso no solo para enfrentar costos, sino posibilitar ganancias. En la empresa Nacional de Energía Eléctrica, Enee, ¡utopía! pues con pérdidas técnicas y no técnicas el rojo es el color eterno de su “contabilidad”.

La compra, con visos de inversión, de un millonario software para desarrollar un Sistema Integrado de Gestión con tres subsistemas, ha quedado hasta el momento, tras casi cinco años, en un gasto para nada. Lo tendrán que señalar los entes contralores y a falta de agilidad de estos el Tribunal Superior de Cuentas, que ya ha tomado cartas en el asunto, pues son precisamente las dos plataformas virtuales directamente ligadas al servicio a los abonados las que se hallan aún en el limbo: Gestión Comercial y Gestión de Incidencias.

La adquisición del ahora arrinconado sistema se habrá hecho con las condiciones legales exigidas para evitar dificultades posteriores, en eso no parece haber dudas, aunque hay quienes, desde que se conoció el tema, calificado de despilfarro, buscarán aminorar su imagen y perfil. Sobre la mesa se halla la necesidad de una base de datos que no proporcionó la concesionaria anterior porque no se estipula en el contrato, según su explicación, y así “el Sistema de Incidencias no permite conocer la ubicación de los clientes y se desconoce cómo está estructurada la red de todo el sistema eléctrico”, señala el informe del TSC.

Ahora resulta que la base de datos de la Enee no era de ella y, por tanto, habría que comenzar si no de cero, casi de cero, para iniciar el prometido camino de la disminución de pérdidas no técnicas, robo de energía, con la disponibilidad del historial de cada abonado. La mirada está puesta en algo más de “pisto” para echar a andar plenamente, por fin, lo que se compró, bajo el calificativo de inversión, con beneficios para la empresa y la ciudadanía.

Supervisión y evaluación del contrato y resultados obtenidos en los sistemas comerciales, de incidencias y corporativo son las dos arcas donde habrá de hurgar para hallar el antes, contratos y después. Tarea para ayer.