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Beneficio migratorio

Ha sido conocida una alentadora noticia para nuestros compatriotas indocumentados que residen en la ciudad de Barcelona. El Ayuntamiento de dicha ciudad ha ofrecido extender a toda persona de cualquier nacionalidad en condición irregular un documento denominado Hoja de Vecindad, para que puedan permanecer en dicha urbe en calidad de vecinos, cumpliendo por supuesto con ciertos requisitos legales.

De esta forma Barcelona se suma a otras ciudades, como Nueva York, que suponen que el tema migratorio es un asunto de derechos humanos que merece a la luz del derecho internacional la adopción de políticas migratorias amplias y justas basadas en los derechos fundamentales del individuo.

De acuerdo con algunas organizaciones protectoras de los derechos de los migrantes en el mundo, las políticas migratorias agresivas deben ser abandonadas en el marco de lo establecido en la ley internacional, tales como, las detenciones masivas, las deportaciones injustificadas y las redadas de aquellos migrantes que no representan ningún peligro o que no han cometido ningún delito o faltas. Las leyes migratorias, ha expresado la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no deben ponerse en práctica, sino es con apego a las convenciones internacionales que garantizan los derechos de los migrantes en general. Instando a los Estados que son parte, a la adopción de directrices en esta materia basadas en los derechos humanos. Aquellas organizaciones están convencidas de que en muchos casos las detenciones de los migrantes ha sido una medida desproporcionada y que los programas alternativos a la detención configurarían una mejor opción. Como así, suponemos, lo ha entendido el Ayuntamiento de Barcelona, que se convierte en esta forma en un santuario para los migrantes indocumentados, esperando que pronto será seguida por otras importantes ciudades, como Madrid, que tiene un proyecto en discusión de esta misma naturaleza. Esta protección migratoria aprobada por la corporación catalana constituye un mecanismo jurídico al cual los hondureños residentes en la capital de Cataluña, que sean mayores de 18 años, con un arraigo de más de un año, que además comprueben un padrón en la ciudad de 6 meses y su condición irregular, podrán tener una carta de vecindad que les dará derecho para residir legalmente en esta región de España, que acepta según este instrumento, la diversidad racial y lingüística sin importar el estatus migratorio de las personas.

La tarjeta de identidad aludida les dará además a nuestros compatriotas, el derecho para residir legalmente en Barcelona, acceso a servicios sociales y sanitarios y servirá también para identificarse ante cualquier exigencia de la Policía. El Ayuntamiento de Barcelona, ha expresado una edil de la corporación, no puede permitir que haya ciudadanos que no puedan acreditar quiénes son, y que por la misma razón se les han venido negando injustificadamente los servicios básicos prestados por la ciudad.