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El mensaje papal

San Pedro Sula, Honduras

El papa Francisco en su última homilía proferida durante la tradicional ceremonia celebrada en la basílica de San Pedro del Vaticano criticó las guerras y las ofensas a la vida que “causan múltiples formas de degradación humana, social y ambiental”.

“Las guerras son el signo flagrante de este orgullo reincidente y absurdo. Pero también lo son todas las pequeñas y grandes ofensas a la vida, a la verdad, a la fraternidad, que causan múltiples formas de degradación humana, social y ambiental”, dijo el Papa durante su mensaje dominical.

El pontífice, igualmente, tuvo palabras de simpatía y gratitud para aquellos a quienes llamó “artesanos del bien común”, que realizan diariamente “pequeños pero graciosos gestos concretos”, que ayudan según el a favorecer la convivencia humana. En este orden citó a los padres, maestros y a los educadores que forman a los menores y a los jóvenes en un sentido cívico, quienes imprimen una ética de responsabilidad. Y que les inculcan un interés profundo por “la realidad que les rodea”. Como también elogió a aquellos que con su comportamiento expresan su amor por su ciudad y respetan los lugares públicos, y a su vez señalan las cosas que no funcionan y prestan atención a los adultos mayores o en dificultades, quienes en vez de llorar o albergar resentimientos y rencores se esfuerzan por contribuir cada día a mejorar las cosas en su entorno.

El pontífice condenó a quienes producen armas para exterminar personas en las guerras, y también nos hizo un llamado para ponernos en guardia contra los conflictos que se producen dentro de las comunidades cristianas. La paz salva a la paz y nos hace vivir, nos hace crecer dijo Francisco, y la guerra “te aniquila y te lleva hacia abajo”, acotó.

Hay necesidad de tener “paciencia cristiana”, expreso el santo padre, agregando que: “Cuántas mujeres heroicas hay en nuestro pueblo que soportan por el bien de la familia y de sus hijos, tantas brutalidades en nuestras sociedades, y tantas injusticias. Cuántos hombres heroicos hay en nuestros pueblos --prosiguió diciendo el obispo de Roma en su homilía-- que soportan levantarse muy temprano para ir a sus trabajos, tantas veces un trabajo injusto, mal pagado, para regresar por la noche y poder así mantener a su prole. Criticando a aquellos que trabajan con la lengua y hacen la guerra, porque “la lengua destruye” y hace la guerra, expresó.

El jefe de la grey católica del mundo declaró finalmente que es necesario revestirse con sentimientos de ternura, de bondad, de humildad, de mansedumbre y de magnanimidad, como fieles intérpretes del estilo de Jesús para hacer la paz y la reconciliación, no con soberbia ni hablando de los demás, sino que, siendo misericordiosos, como el Señor lo fue con nosotros.