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Año nuevo, vida nueva

Con el arribo del nuevo año es propicio para todos los hondureños esta oportunidad para reflexionar, y para que cada uno abra su corazón y exprese sus mejores sentimientos y propósitos ciudadanos. Un nuevo año significa un nuevo amanecer para poner en práctica nuestros mejores deseos y esperanzas hacia el emprendimiento en pro de nuestro país que tanto lo necesita en estos momentos cruciales de nuestra historia.

De acuerdo con lo que este Diario ha informado en el transcurso de 2017, el futuro de Honduras es prometedor, pero tendremos algunos obstáculos que salvar y acciones que impulsar, como el tema de la reconciliación que deberá acometerse como instrumento de cambio y desarrollo político social, mediante un diálogo franco con espacios abiertos para la participación ciudadana y de todos los sectores de la nación.

En el nuevo año se deberán dictar medidas concretas para la promoción de la solidaridad social entre los hondureños y el crecimiento económico del país, como el mejoramiento de los servicios médicos y de la calidad de la educación que debe cimentarse en valores cívicos y morales para la forja de los nuevos ciudadanos. Como factor de desarrollo, la disminución de la pobreza debe ser una preocupación constante, así como también el alza en la calidad de vida, sobre todo de los más vulnerables. Mediante una sociedad de oportunidades que les brinde el chance para superarse con honestidad, ética y eficiencia sobre la base de su propio esfuerzo, que evite al mismo tiempo el éxodo de los compatriotas que arriesgándose a toda suerte de infortunios emigran hacia el norte en busca de mejores oportunidades que el país se las podría brindar.

Con respecto a la corrupción que en el pasado nos ha afectado, se deberán orientar esfuerzos para impulsar algunas medidas como la adopción de una verdadera cultura anticorrupción con participación de la sociedad civil, así como la creación de un marco jurídico para los servidores públicos, y la toma de acuerdos con la empresa privada, gremios profesionales y los medios de comunicación que blinden nuestra institucionalidad.

Pretendemos que con el nuevo año se genere una nueva era para los hondureños. Que la discordia de los últimos días de 2017 sea sustituida por la paz y la concordia para que podamos verdaderamente transitar por la vía del desarrollo y el progreso. En suma, debemos como nación: recuperar nuestro equilibrio político mediante la consolidación del orden democrático en el marco de un Estado de derecho eficaz y solidario. Impulsando -como ha sido recomendado por los organismos internacionales- una reforma de los sistemas políticos y electorales que logren en el corto plazo el bienestar de la población y la satisfacción de las organizaciones y de los verdaderos “homus politicus“ de la nación.