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El día después

San Pedro Sula, Honduras

Sin desviar la mirada de las metas, objetivos e intereses que rodearon la Cumbre de la Prosperidad y Seguridad del Triángulo Norte habrá que esperar unos días para conocer la exacta o aproximada dimensión de cuanto oficial o en conversaciones privadas se dijo y se conoció, pues el carácter diplomático, por una parte, y la cortesía, por otra, suelen presentar los problemas y sus soluciones con la inmediatez que exigen las graves necesidades, pero, como señala la sabiduría popular, tiempo al tiempo.

Fomentar la prosperidad de Centroamérica “ya que nuestra prosperidad e intereses de seguridad están íntimamente vinculados con el movimiento de ideas, personas y bienes”, señaló el secretario de Estado, Rex Tillerson, quien resaltó las oportunidades de la región que exige mejorar los ambientes de negocios, fortalecer las instituciones y eliminar la corrupción”. Casi nada, toda una tarea sobre la que recae el inmovilismo o indiferencia de décadas.

La incorporación de México en la reunión de Miami fue calificada de positiva, puesto que el país azteca es un socio prioritario en el tema de migración, pues en los últimos años se ha ido implicando más en las tareas de captura y deportación de migrantes, aliviando así un poco la presión sobre la frontera sur norteamericana. El portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Dave Lapan, lo señaló nítidamente: e_SDLqLas cosas que hace el Gobierno mexicano en su frontera sur impactan en lo que ocurre en la frontera sur de Estados Unidos”.

El blindaje de la frontera se consolida con esa primera puerta que estuvo abierta por décadas, pero que se va cerrando haciendo más difícil, arriesgada e inhumana la travesía. Pero lo dicho es lo entendido, de aquí que nuestro país habrá de prepararse para el futuro cercano que exige visión y acciones inmediatas, pero también trazar líneas no personales, no de Gobierno sino de Estado, de manera que las generaciones venideras no sean esclavos de caprichos personales y promesas mesiánicas.

El Estatus de Protección Temporal, sobre el que se han pronunciado las autoridades norteamericanas, fue objeto de interés inmediato, puesto que los beneficios del TPS concluyen el 5 de enero del próximo año. En carta entregada al vicepresidente Mike Pence, el Gobierno presenta a los hondureños como “gente de primera”, trabajadores con familia, al día en sus impuestos y observantes de las leyes norteamericanas.

El “día después” es el desafío de nuestro país y la región que hemos de seguir aceptando para que la Alianza sea prosperidad, bienestar, progreso, paz y seguridad para todos los hondureños.