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Al ritmo tecnológico

A través de la historia, la evolución tecnológica ha determinado las relaciones de poder entre las naciones. Los países han incorporado los avances tecnológicos a los diferentes ámbitos y las estrategias de seguridad nacional han debido ser ampliadas.

Estados Unidos, como potencia mundial, se encuentra desarrollando la 3ra Estrategia de Compensación para hacer frente a las nuevas amenazas y mantener su hegemonía. Lo hizo con la tecnología nuclear, con la superioridad tecnológico-industrial, y actualmente con conceptos operacionales, tecnológicos e industriales.

En cuanto a los enfrentamientos bélicos, han sido marcados históricamente, por la invención de la pólvora, por el poder nuclear y actualmente con las nuevas tecnologías que alcanzan la automatización en la 3ra Revolución de la Guerra.

La tecnología incide en la capacidad de generación de riqueza, afectando la vida de los habitantes de los Estados, especialmente en aquellos que compiten con sus condiciones de pobreza: mano de obra poco calificada, abundante y barata.

Nos encontramos ante la industrialización 4.0 (vapor, electricidad, automatización e industria inteligente, respectivamente), que marcará el futuro de las cadenas de producción y los medios de disuasión entre Estados y nuevos actores internacionales.

Generación de riqueza, control de información, robotización y aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito militar, las naciones que no se adapten quedarán al margen de la realidad histórica y relegados en el desarrollo, de la geopolítica y de la coyuntura internacional.

Para evitar y regular las futuras fricciones internacionales es necesario que las relaciones internacionales evolucionen al ritmo tecnológico.

Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos