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Cifras escalofriantes

No podemos tapar el sol con un dedo ni contener el océano en un vaso. Las realidades se cambian cuando en primera instancia se aceptan tal como son, sin barnices ni maquillajes que pretenden ocultar la dimensión del problema. El primer gran paso de la solución es identificar y reconocer la crisis y a partir de ahí tener un plan de acción que nos permita llegar a soluciones concretas.

La realidad es que según informe del Banco Mundial, Honduras es el tercer país mas desigual del mundo, lo cual significa que la brecha entre ricos y pobres es profunda y dilatada, además que la riqueza se concentra en pocas personas en proporción a la población del país y por ende la distribución de la misma no es equitativa. Hay que hacer notar que esta variable va a la par de la pobreza que mantiene a un 66% de la población en esa franja gris y tristísima, ello representa que el crecimiento económico ha sido mas bien decrecimiento, pues no ha sido capaz el Estado de generar los suficientes medios de empleo para activar la economía.

Lamentablemente tenemos las finanzas ahorcadas por los altísimos niveles de corrupción estatales que no permiten un despegue, solo para muestra el déficit de la balanza comercial de Honduras aumentó 20.5% en los primeros cuatro meses del año 2018 en comparación con el mismo periodo de 2017. En el mismo segmento, las exportaciones (lo que vendemos) “crecieron” un 1.3%, y las importaciones (lo que compramos) crecieron un 9.8%. Es lógico entender que si compramos más de lo que vendemos (lo que es igual a gastar más de lo que ingresa), el avance será paupérrimo y absolutamente nulo.

Así que la “vida mejor” es una falacia que solo existe en las cifras maquilladas del Estado, que pretende seguir engañando a los ilusos; en ese camino, mientras la corrupción no se destierre de las esferas gubernamentales las cifras anuales de desigualdad tristemente solo irán en aumento.