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Nuevo año

El hecho de iniciar un nuevo año trae nuevas oportunidades y dimensiones extraordinarias para nuestras vidas y familias. El 2018 puede ser tan bueno como nuestras actitudes lo sean, el simple hecho de estrenar un nuevo calendario en casa no cambia las cosas, o haberse comido 12 uvas no traerá el éxito de forma automática.

No se trata de asuntos superficiales que deslindan en la práctica de cábalas y misticismos que generan hipotéticos compromisos más ligados al emocionalismo del momento que a un verdadero plan que obedece a una visión de vida.

Es oportuno recordar algunas máximas de Gandhi quien sabiamente expuso que los 7 peligros para la vida virtuosa son la riqueza sin trabajo, el placer sin conciencia, el conocimiento sin carácter, los negocios sin ética, la ciencia sin humanidad, la fe sin sacrificio, y la política sin principios.

Que el estado sea corrupto, nosotros no, que el vecino bote basura, nosotros no, que los compañeros de trabajo sean impuntuales, nosotros no, que los empresarios evadan impuestos, nosotros no, que los alumnos reprueben, nosotros no.

No se trata tampoco de un discurso motivacional que pretende resucitar a la psique de las profundidades de los fracasos pasados, es mantener con disciplina en todo tiempo un estilo de vida que tenga como centro el temor de Dios.

Así que un nuevo año representa una nueva oportunidad, una nueva misericordia divina, una nueva temporada que está lista para ser escrita todos los días con fe y disciplina.

¿Habrán obstáculos en el camino? Por supuesto que sí, las crisis son parte del proceso de madurez que nos llevan al crecimiento.

No tema a los desafíos, creamos a las escrituras que enseñan que “la tierra (el año) que pronto tomarás para ti es una región de colinas y valles, con lluvias abundantes; una tierra que el Señor tu Dios cuida. ¡Él se ocupa de cuidarla en cada época del año!” Feliz año 2018.