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Resultados y violencia contra empresarios

En forma extraña, el comportamiento electoral de Cortés, uno de los más desarrollados del país, en vez de favorecer al Partido Liberal se inclinó hacia los amargos rencores de Libre y sus aliados. Por supuesto, una parte se dejó llevar por la magia televisiva de Nasralla, con lo que este está obligado a negociar en lo interno de sus conversaciones con Zelaya una mayor cuota de autonomía y poder de decisión; pero al margen de estas cosas vale la pena analizarlo para entender por qué Cortés sigue –como hasta ahora– sin definir su personalidad electoral, haciendo cosas más con el ingenuo corazón que con el cerebro racional de sus empresarios y de algunos de sus intelectuales más celebrados.

Pesó mucho en los resultados electorales el rechazo a la reelección del actual presidente Juan Orlando Hernández, pero lo extraño es que ese rechazo no se trasladó a Calidonio, sino que más bien le favoreció, dándole la oportunidad de servir a los intereses de San Pedro Sula por cuatro años más. La otra inconsistencia en este tema es que quien mejor debió aprovechar este disgusto de los vecinos de San Pedro Sula especialmente fue el candidato de los liberales Luis Zelaya, que desafortunadamente no pudo desarrollar identidad propia, unir a su partido bajo un liderazgo generoso y mucho menos presentarse como un líder opositor, con un discurso menos tímido que el que le ofreció a los electores de Cortés. Marlon Lara fue incapaz, por su parte, de conseguir el electorado, ya que sus credenciales como anterior alcalde de Puerto Cortés no fueron suficientes para atraer a la juventud y a sus correligionarios, cuyo liberalismo solo es definitivo cuando el candidato que enarbola bandera se desmarca verbalmente de las posturas de sus tradicionales enemigos: los nacionalistas.

Pero hay un problema al que prestarle atención. SPS y las principales ciudades de la costa norte en general han recibido la mayor atención del Gobierno central, que en su lucha en contra de la inseguridad ha reducido drásticamente índices de criminalidad. Sin embargo, ello ha producido daños colaterales no previstos: destrucción de grupos empresariales importantes como el Continental y afectado redes familiares importantes encabezadas por personas que han sido requeridas judicialmente por los Estados Unidos. Las poblaciones afectadas por estos daños colaterales se volcaron en contra de la candidatura de JOH y, cuando se produjo la violencia por la lentitud de los resultados electorales, esta se ha dirigido en contra incluso de medios de comunicación como La Prensa, que ha mantenido una severa vigilancia por el cumplimiento de la ley y la defensa de los valores democráticos.

Esta situación de descuadre, entre las fuerzas democráticas y el comportamiento electoral, orientado hacia la consolidación de unas figuras que conspiran contra el sistema y la tranquilidad, las fuerzas intelectuales de SPS deben hacer los análisis correspondientes. Tanto para explicarse el fenómeno de resultados desenfocados de sus intereses generales como de los efectos que puede tener para el futuro de una región, llamada a ser el motor del desarrollo económico del país. Quedarnos solo viéndonos las heridas que dejó el vandalismo no es suficiente, hay que entender la peligrosidad que tiene la pobreza cuando los políticos la usan como ariete para destruir a los grupos exitosos que no tienen culpa de su situación mientras manipulan a los responsables reales de la misma, puesto que la pobreza no es producto del éxito de algunos que la evitan, sino que expresión directa de las fallas estructurales que aquejan a la sociedad económica, al modelo político y a las estructuras culturales en que se educan las nuevas generaciones.

La mejor región del país, por sus riquezas y oportunidades, no puede pactar alianzas con el delito, pero tampoco quedar atrapada en la contestación de los errores cometidos por quienes, para lograr finalidades políticas, entregan todo al exterior, incluso haciéndole daño a las nacientes estructuras economistas que facilitan su bienestar y alto nivel de vida. Aprender de estos problemas, analizando las debilidades sistémicas, nos puede permitir identificar las fallas que tiene el departamento de Cortés y la costa norte, que reclaman para sí mayor autonomía y un sano nacionalismo basado en el cultivo de su carácter específico.