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Tabla de salvación

Varias instituciones protectoras de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos han empezado a invocar la viabilidad de la Ley de Ajuste para Nicaragüenses y Alivio para Centroamérica, más conocida como Ley Nacara, como una de las vías mas expeditas para regularizar el estatus migratorio de miles de indocumentados de la región, en cuenta los hondureños que estaban amparados bajo el Estatus de Protección Temporal o TPS.

Si bien es cierto que aquella ley se promulgó en el año de 1997 para dar protección a los refugiados de algunos países como Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Cuba y que se ha ido ampliando con el mismo criterio que imponen las normas internacionales contenidas en la Convención Sobre el Estatuto del Refugiado de 1951 y de su Protocolo de 1967, también es muy cierto que los indocumentados de los referidos países y de Honduras que han abandonado sus respectivos países de origen y que se han acogido al TPS lo han hecho por su propia seguridad, huyendo de persecuciones, amenazas y extorsiones, tal como acontece con una gran parte de los migrantes del llamado Triangulo Norte de Centroamérica, que los ha colocado en situación de riesgo y vulnerabilidad.

Lo anterior supone entonces una tabla de salvación para nuestros migrantes indocumentados en los momentos en que faltan unas cuantas semanas para que se decida el destino de unos 195 mil salvadoreños y seis meses para que 57 mil hondureños sepan si su alivio migratorio temporal será prorrogado o no después que se ha sabido que ya fue anulado para nicaragüenses y haitianos. Lo que podría constituir un precedente a seguir por las autoridades norteamericanas, quienes ya han suspendido programas similares para los nacionales de Guinea, Sierra Leona y Liberia, lo que refleja la nueva política y las intenciones del presidente Trump en esta materia.

Algunos abogados de inmigración en conjunto con organizaciones de derechos humanos de los Estados Unidos se encuentran actualmente impartiendo talleres de información para orientar legalmente a los centroamericanos y que, en el caso hondureño, podría ser, en mi opinión, la ruta a seguir por nuestros consulados para ayudar a los compatriotas e ilustrarlos sobre las opciones disponibles para obtener la residencia permanente y el permiso de trabajo correspondiente, evitando la deportación. Sera necesario demostrar que las condiciones que motivaron la concesión del TPS no han cesado, tal como la falta de empleo, la existencia de las pandillas o maras y la seguridad, además de que el país no estaría preparado para recibir a estos hondureños y reinsertarlos en nuestra sociedad.