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Tolerancia o colusión

Un reciente reportaje de investigación de este diario, al plantear la amenaza de una nueva droga que acecha en nuestro país, hace referencia a las declaraciones del exlíder de los Cachiros, Denis Rivera Maradiaga, ante una corte de Nueva York que lo juzga por narcotráfico, en donde este capo denunció al expresidente Porfirio Lobo Sosa de haber recibido una cuantiosa suma de dinero en moneda verde a cambio de algunos favores oficiales, de impunidad y millonarios contratos que le permitieron el lavado de dinero sucio con la colaboración de su hijo Fabio Lobo, confeso y condenado a 24 años de prisión por el indicado tribunal neoyorquino.

Lo propio hizo también el diario The New York Times, que recoge dichas declaraciones. Medio que va más allá al criticar al Gobierno estadounidense por haber negociado y haber hecho un tándem con este criminal hondureño de baja estofa a pesar de haber confesado sin ningún ápice de arrepentimiento ser el autor intelectual de la muerte de 78 personas, entre ellas, algunos destacados hondureños como el general Arístides González, quien precisamente investigaba a la indicada organización criminal. Todos ellos cayeron bajo las balas del cartel de los Cachiros y de algunos policías envilecidos que los asesinaron, en lo que podría calificarse como la mayor afrenta cometida por estos delincuentes contra nuestro país. El indicado jefe de los Cachiros grabó en videos ocultos en colaboración con la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) varias reuniones que fueron aportadas por los fiscales estadounidenses como acervo probatorio y que, por ser documentos públicos, pueden ser consultados por cualquier hondureño acucioso.

El Nuevo Herald, diario de Miami, también hizo referencia a estos señalamientos, como lo hicieron también destacadas cadenas de noticias como CNN y otras, en los cuales se incluye a militares corruptos y políticos hondureños que fueron parte de toda esta trama, que en definitiva debe ser aclarada de una sola vez por las más altas autoridades hondureñas, en virtud de estar comprometido el honor de nuestro país y no solamente ser negado, como acontece actualmente, por los mencionados.

El Ministerio Público, un organismo inoperante e ineficiente, nunca ha informado nada sobre las investigaciones que prometió hacer hace 6 meses, como tampoco la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), que en su momento se obligó a colaborar con las entidades investigativas de nuestro país, a pesar de que nuestra Constitución política garantiza que todos los hondureños somos iguales y que nadie está por encima de la ley. Lo que ha servido al actual presidente Juan Hernández como coletilla propagandística para llevar agua a su molino, pero como en el caso referido no tiene ninguna aplicación. ¿Por qué será?