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Continúan rescates entre la fe y el pánico por nuevo sismo en México

Un sismo de 6,1 causó ayer la muerte de dos personas en Ciudad de México y otras dos en Oaxaca

Una mujer ante la Virgen de Fátima en la Colonia Roma; tras el sismo de ayer los rescatitas siguieron buscando sobrevivientes.
Una mujer ante la Virgen de Fátima en la Colonia Roma; tras el sismo de ayer los rescatitas siguieron buscando sobrevivientes.

Ciudad de México

Los esfuerzos por encontrar vida bajo los escombros de edificios de Ciudad de México destruidos por el sismo del martes, que hasta anoche dejaba oficialmente 305 muertos, se retomaron tras un nuevo temblor de magnitud 6,1 que ayer generó nerviosismo en la población.

Después de los efectos devastadores de los movimientos telúricos del 7 y el 19 de septiembre, la población tanto de la capital como de los estados del sur del país vive con los nervios de punta y el oído aguzado para detectar al primer segundo la alarma sísmica.

La mañana de ayer, el sonido de la alerta sísmica sobresaltó a millones de habitantes de la Ciudad de México, pero quienes lo sintieron con especial pánico fueron aquellos que se encuentran a la espera de que rescaten a sus familiares.

Gente en pijama, con el rostro cansado y tenso, salió despavorida. Padres abrazados a sus hijos, mujeres ancianas llorando, muchos cuidando a sus mascotas, sobre todo a los perros que resienten fuertemente la angustia en el ambiente.

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En Ixtaltepec y en Juchitán, municipios de Oaxaca, ayer colapsaron varias estructuras por el sismo de 6,1.

Rosa María Sánchez iba de camino al lugar donde está el edificio que se hundió el día 19 por el fuerte seísmo de 7,1 grados en el que quedó atrapada su sobrina América Albarrán. En ese momento se activó la alerta sísmica. “Otra vez se nos vino el mundo encima”, cuenta Rosa, quien recordó el “pánico” que sintió el martes. Rosa asegura que no pierde la esperanza de que su sobrina esté bien: “Nos dicen que se detecta calor de 36 grados, lo cual quiere decir que todavía hay vida; cuántas (personas) son, no se sabe”.

El nuevo movimiento telúrico dejó dos mujeres muertas en la capital por infarto. Mientras otra mujer y un hombre también fallecieron en el municipio oaxaqueño de Asunción Ixtaltepec. Además, un puente y varias construcciones de Juchitán dañadas por el terremoto del 7 de septiembre terminaron de colapsar.

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Tras la alarma habitantes de Ciudad de México salieron de sus viviendas.

Arduo trabajo

Las labores de rescate en unos cinco puntos de edificios colapsados se suspendieron por momentos, los rescatistas salieron de los escombros al escuchar el alerta. En los alrededores se temía que las ruinas aplastaran a los valientes socorristas.

El sismo de ayer apenas fue perceptible en muchas zonas de la capital debido a que el epicentro fue a unos 700 km, al contrario del terremoto del martes que se generó a unos 150 km y que no pudo ser alertado con los habituales 40 segundos en promedio por la cercanía.

Tras revisar que en los puntos rescate había garantías de seguridad, las labores se reanudaron con la esperanza de encontrar a personas vivas más allá de las 72 horas de sobrevivencia que los expertos dan a una persona atrapada entre escombros, aunque en el sismo de 8,1 de 1985, que dejó más de 10,000 muertos en Ciudad de México, la resistencia humana rompió expectativas. En un derrumbe de oficinas en el céntrico sector Roma-Condesa las máquinas de remoción retiraron pesadas losas en una operación quirúrgica para acelerar el rescate, pero procurando no lesionar a los posibles sobrevivientes.

Los familiares de las personas atrapadas firmaron un acuerdo para que entraran las temidas máquinas luego de conversar con rescatistas de México, EUA e Israel.

Momento de fe

“Vinimos a salvar vidas. Hay que tener fe y pensar que a lo mejor (las personas adentro) tenían algún lugar donde podían seguir recibiendo aire y así poder sobrevivir. Sabemos dónde está la gente, dónde tenían que estar, y allí estamos trabajando”, dijo Karin Kvitca, rescatista israelí de 29 años.

Conforme pasan las horas, los familiares van mostrando mayores signos de cansancio y desesperación.

Algunos rezan y lloran a sus seres queridos ante una virgen de yeso de medio metro y con un largo velo blanco que ha sido colocada atrás de una carpa instalada para los familiares.

“Vamos a hacer una oración para poner en manos de nuestra virgen a todos los rescatistas y a nuestros hermanos que están ahí (entre los escombros)”, dice Elisa Montesinos, una catequista de 33 años. Algunos de los familiares se acercan para abrazarla entre lágrimas.

De acuerdo con la Secretaría de Marina, hasta anoche 115 personas habían sido rescatadas con vida entre los escombros en Ciudad de México, donde 38 edificios colapsaron.

Las labores de rescate continuarán hasta que se agoten todas las posibilidades de encontrar personas con vida, indicó la institución en un comunicado en el que detalló que 102 cadáveres han sido recuperados durante los trabajos de los últimos cuatro días.