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Un amargo adiós: “Mamá, me estoy muriendo”

La joven arquitecta italiana que murió en el incendio del edificio de Londres llamó a sus padres para despedirse.

La pareja de arquitectos italianos, Gloria y Marco, que fallecieron en el edificio.
La pareja de arquitectos italianos, Gloria y Marco, que fallecieron en el edificio.

Londres, Inglaterra.

La policía londinense anunció ayer que el balance de fallecidos del incendio de la torre de viviendas sociales Grenfell aumentó a 58, tras dar por muertos a los que permanecían desaparecidos desde la tragedia.

Entre los desaparecidos aparecen Gloria Trevisan, de 26 años, y su novio Marco Gottardi, de 27 años. Ambos arquitectos italianos, de la región de Véneto, se habían trasladado a Londres hacía tres meses.

Ante la inminente muerte, Gloria marcó a la casa de sus padres para despedirse: “Mamá, me estoy muriendo; gracias por todo lo que has hecho por mí”. Esas fueron sus últimas palabras, según la abogada de la familia Cristina Sandrin, que escuchó las grabaciones de las tristes llamadas telefónicas.

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Dos bomberos captados en la Torre Grenfell.

Emanuela Disarò y su marido Loris tuvieron que sufrir la angustia atroz de escuchar a su hija, que en la madrugada del miércoles gritaba pidiendo ayuda al teléfono sin poder hacer nada.

“De aquí no podemos salir, estamos bloqueados. Me duele mucho el no poder abrazarlos nunca más. Tenía toda la vida por delante. No es justo. No quiero morir. Yo quería ayudarlos. Les doy las gracias por lo que han hecho por mí. Mamá, me doy cuenta que estoy muriendo. Iré al cielo. Los ayudaré desde allí”, dijo la joven arquitecta en su última llamada, a las 4:07 de la madrugada del día 14.

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Una dama enciende una vela por las víctimas.

La madre de Gloria relató que hija se vio obligada a emigrar para realizar el sueño de trabajar de arquitecto porque, pese a obtener la licenciatura con la máxima nota, no encontraba trabajo en Italia o le ofrecían un salario humillante. “Le proponían trabajar por 300 euros al mes. Pero Gloria no quería ser una carga para nosotros y decidió marcharse al extranjero con Marco. En pocas semanas tuvo ocasión de ganar 2,100 euros al mes. Londres le supo ofrecer lo que merecía por sus capacidades”, contó la acongojada mujer.

El padre de Gloria, con dolor y rabia, culpó al Estado por la emigración a la que se ven obligados muchos jóvenes ante la falta de trabajo en Italia, donde el desempleo juvenil alcanza el 39%.