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El terrorismo estremeció a Francia en 2016

El yihadismo marcó el último periodo en la presidencia de Hollande.

París, Francia

La masacre de Niza, que un yihadista perpetró con un camión contra una multitud en la fiesta nacional del 14 de Julio, abrió nuevas grietas en la sociedad francesa, desencantada con la gestión de un presidente, François Hollande, que no aspirará a su reelección.

El terrorismo ha golpeado duro el quinquenio presidencial de Hollande. Aunque el año que ahora acaba no alcanzó los sangrientos niveles de 2015, volvió a evidenciar que Francia es un objetivo prioritario de los yihadistas del Estado Islámico.

La Eurocopa de fútbol, que organizó este verano Francia, parecía el blanco perfecto para que el terrorismo volviese a golpear el país, por lo que se adoptaron medidas extraordinarias de seguridad.

Solo cuatro días después de la final, cuando el Gobierno se felicitaba por el buen transcurso del torneo, el tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel irrumpió con un camión frigorífico en el Paseo de los Ingleses de Niza para atropellar a cientos de personas que presenciaban los fuegos artificiales de la fiesta nacional.

Un total de 86 personas murieron y más de 300 resultaron heridas a manos de Bouhlel antes de ser abatido por la policía.

En un principio, las investigaciones apuntaron a un acto aislado de un enajenado, radicalizado apenas unas semanas antes de pasar a la acción.

Sin embargo, poco después se descubrió que el hombre, que había sido descrito por sus allegados como no practicante y de vida disoluta, tenía previsto atentar desde hacía meses y que incluso había sacado fotos del paseo marítimo nicense justo un año antes.

Bouhlel contó con la complicidad de un buen número de personas -en diciembre se detuvo a más de una decena relacionados supuestamente con el caso-, entre ellas dos albaneses que presuntamente le proporcionaron ayuda logística.

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El azote del terrorismo organizado o inspirado por el Estado Islámico alcanzó también a la Iglesia cristiana, con el asesinato de un octogenario sacerdote en una parroquia de Normandía (noroeste).

El 26 de julio, dos individuos armados con cuchillos y con falsos artefactos explosivos entraron en la iglesia de Saint Etienne du Rouvray, en la periferia de Ruán, cuando se celebraba misa y se cerraron en ella con seis rehenes: el cura, dos fieles y tres monjas.

Después de degollar al párroco Jacques Hamel y de dejar malherido a otro anciano, los dos terroristas salieron de la iglesia gritando "Alahu akbar" (Dios es el más grande) y murieron a disparos de la policía.

En otro ataque en junio en Magnanville, al noroeste de París, que fue reivindicado posteriormente por el Estado Islámico, un hombre asesinó con un cuchillo a una pareja de policías en su casa y delante de su hijo de tres años.

Esta situación de inseguridad minó la reputación de Hollande como líder de la nación, aunque no más que su polémica reforma laboral, que sacó a lo largo de meses a cientos de miles de manifestantes a las calles.

Con un nivel de impopularidad sin precedentes, Hollande sorprendió en diciembre al anunciar que no concurrirá a la reelección en las presidenciales previstas para abril y mayo de 2017. De esa manera, se convirtió en el primer presidente en ejercicio durante la V República que no aspira a un segundo mandato.

Su renuncia abrió aún más el abanico de candidaturas en la izquierda, que ya cuenta con dos aspirantes fuertes al margen del Partido Socialista: el exministro de Economía Emmanuel Macron, de carácter liberal, y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

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Poco después del anuncio de Hollande, su hasta entonces primer ministro, Manuel Valls, dimitió del Gobierno y se postuló para las primarias socialistas, donde se enfrentará a los exministros Arnaud Montebourg, Benoit Hamon y Vincent Peillon, entre otros.

Tras la salida de Valls, el titular del Interior, Bernard Cazeneuve, pasó a asumir las riendas del Ejecutivo, que deberá guiar durante el año electoral de 2017, cuando además de las presidenciales también se celebrarán legislativas.

En la derecha, el también ex primer ministro François Fillon triunfó en las primarias al imponerse a Nicolas Sarkozy y al gran favorito, Alain Juppé, con su mensaje de reformas liberales.

Pese a todo, las encuestas siguen dando a la ultraderechista Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, como favorita en la primera vuelta, que se celebrará el 23 de abril, aunque no en la segunda y definitiva votación, el 7 de mayo. EFE